Por Pablo A. Philips
Para muchos, la actual guerra contra nuestra identidad de género, dirigida tanto a hombres como a mujeres, ha recibido muchas condenas burlonas, consideradas basadas en una ideología evidentemente retorcida e ilógica.
Sin embargo, cuando Joe Biden abandona la Oficina Oval, uno de sus regalos de despedida para el pueblo de Estados Unidos y el resto del mundo es un tratado acordado por la ONU (Naciones Unidas) que parece destinado a criminalizar a quienes se oponen a la ideología de género.
La ONU, vanguardia del culto global, ha fijado un cronograma: el nuevo tratado se finalizará en el año 2029, de acuerdo con el Asamblea General.
El tratado propuesto sobre derechos humanos y crímenes de lesa humanidad busca efectivamente criminalizar las opiniones disidentes sobre la identidad de género. En otras palabras, este tratado de “género” de la ONU pretende aplicar la ley mundial a cualquiera que considere que hombres y mujeres son diferentes.
Cualquiera que afirme diferencias binarias dualistas entre hombre y mujer, por ejemplo, que se encuentre asignando espacios privados “sólo para mujeres”, o que tenga problemas con las personas transgénero, que se oponga a las ideas homosexuales, a los abortos…, podría enfrentarse a una persecución legal basada en el género. Culpable de falta de género.
La definición legal de “género” podría volverse redundante. Si este es el caso, se abren las puertas para consagrar una definición abierta de “género”.
Implicaciones de largo alcance que nos conciernen a todos
En reflexión, los intentos de la secta de redefinir nuestra identidad de género se consideran retorcidos e ilógicos porque rechaza las verdades biológicas, las libertades religiosas y los valores familiares naturales tradicionales que sustentan la integridad de nuestra sociedad.
El tratado propuesto es otra cuestión que amenaza libertad de expresión, queriendo criminalizar a quienes mantienen ideas ancestrales, como, por ejemplo, la defensa de verdades biológicas que distinguen al varón como expresión de los cromosomas XY y a la mujer como expresión de los cromosomas XX.
La Santa Sede, el órgano rector de la Iglesia Católica en el Vaticano, ha criticado duramente el tratado propuesto por omitir la definición de género de “los dos sexos, masculino y femenino”, tal como se define en el Estatuto de Roma, que ahora se considera bajo amenaza.
La Santa Sede también hizo severas advertencias sobre el tratado como una amenaza a la estabilidad social.
Esta redefinición radical de la ideología de género es parte de un programa de ingeniería social impulsado por la secta global. Al socavar las verdades biológicas, desalentar los valores familiares, los abortos, las tasas de natalidad más bajas y la inestabilidad social, se alinea con sus planes de despoblación. Luego está el efecto neto de mantenernos divididos…
Está en juego la santidad de la vida y lo que significa ser humano. ¿Podemos defender nuestros derechos? Al menos tenemos que tomar una postura contra la agenda de la secta oponiéndonos al tratado de la ONU. Hay que oponerse a aquellas organizaciones que financian y promueven nuevas ideologías de género.
Transhumanismo: el verdadero motivo oculto
Justo cuando crees que has quitado todas las capas para revelar la verdad, descubres que hay más. Hay un panorama más amplio en todo esto. La guerra de la secta global contra nuestra identidad de género está ligada a un motivo oculto, el plan para transhumanizar a nosotros. Son pocas las personas que realmente se dan cuenta de esto y de sus inquietantes implicaciones.
Este es el esquema del plan de la secta global (en marcha):
* Avanzar en la agenda transhumanista para el nuevo llamado humano mk-2 sintético ‘mejorado’ reuniendo biotecnología de ingeniería genética, aumentando el electromagnetismo producido tecnológicamente 5G y los que pronto serán 6G, luego 7G y los satélites de órbita baja…
Esta parte es el plan en curso para integrar a los humanos en una nube que controla la manipulación del sistema mental colmena de IA. Los efectos de la “vacuna” Covid nanotecnología de grafeno también se utilizará en conjunto.
* Lo que se planea además en esta loca agenda transhumanista es la creación de humanos andróginos, haciendo que hombres y mujeres sean redundantes.
Tecnología de procreación; ‘criaderos de estados mundiales’ (ver ilustración arriba) consistentes con el mundo feliz de Aldous Huxley, que no solo no necesita hombres y mujeres, sino que la crianza de los hijos también será redundante.
Ahora puedes ver el verdadero motivo oculto de por qué hay una guerra contra nuestra identidad de género. Quieren destruir nuestras ideas sobre los roles masculinos y femeninos porque nos están preparando para convertirnos en humanos andróginos.
De ahí que haya tantos ataques contra los hombres y su llamada “masculinidad tóxica” o programación transgénero obsesiva; fusión de género, engañando a los niños para que opten por la identidad transgénero mutilando procedimientos quirúrgicos, aumentando las ofertas de castración química, un hombre es una mujer, los hombres pueden amamantar… etc., porque tiene que ver con la programación predictiva psicológica.
Por lo tanto, no es coincidencia que esta programación se esté acostumbrando a imponerse a tantos jóvenes a través de grandes fondos para escuelas, colegios, universidades, gobiernos, movimientos del ‘orgullo’, corporaciones y, por último, pero no menos importante, los principales medios de comunicación, ya que el culto global quiere tantos estar confundido acerca de su género.
* Cuando el género corporal se ha transformado, hay más en este plan. Quieren acabar con el cuerpo humano y extraer la conciencia. La conciencia extraída se cargará en el ciberespacio para que experimentemos una existencia de realidad virtual. Recuerde, ya estamos viviendo en una mundo ilusorio. Entonces, en efecto, el plan es atrapar como entidades conscientes en el ciberespacio; una ilusión dentro de una ilusión.
En última instancia, se trata de controlar nuestras energías perceptuales y vibratorias junto con un sistema operativo biocibernético… – Para más detalles, consulte el nuevo libro de David Icke. La revelación.
Fuente original (en inglés): Activist Post








































































