Por Javier Orozco Alvarado
Ex rector del Centro Universitario de la Costa Universidad de Guadalajara
En economía, como en política, hay ciclos de corta, mediana y larga duración. El más claro ejemplo de larga duración de la economía y la política fue el mercantilismo, que duró en Europa cerca de tres siglos, desde el XVI hasta el XVIII.
Asimismo, aunque las ideas socialistas surgieron a principios del siglo XIX, su implementación como régimen económico y político se da a partir de la Revolución Rusa en 1917, cuya duración es de alrededor de setenta años, hasta su derrumbamiento entre 1989 y 1991 a partir de la Perestroika.
Los ciclos, entre regímenes económicos y políticos, son cada vez más cortos; tan es así que el neoliberalismo surge, se consolida y se debilita en un periodo de tres o cuatro décadas (1970-2010), pese a que venía desarrollándose desde mediados del siglo XX.
Con estos antecedentes quiero destacar que el socialismo cubano, nicaragüense, venezolano y latinoamericano, en general, representan los vestigios de un régimen económico y político que fracasó desde hace varias décadas, pero que sigue siendo útil ideológicamente para disfrazar como de izquierda a movimientos populistas con tintes autoritarios como sucede en México y otros países del orbe.
Tanto el socialismo latinoamericano como el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) en México, son producto de una simulación política de quienes militaban en la derecha pero se refugiaron en un discurso de izquierda para ganar simpatías ante amplios sectores marginados de la población.
Por su origen priista, es casi imposible que Morena dure el tiempo que duró su antecesor en el poder, porque la gente se ha dado cuenta en muy poco tiempo que no hubo el tan cacareado cambio de régimen ni su regeneración.
Para muestra, hay que ver el fracaso de Morena en Puerto Vallarta, que duró en el gobierno sólo tres años (2021-2024); mientras que otros partidos, como el PAN, gobernaron tres trienios (1995-2003); el PRI tres (2004-2012); MC otros tres (2012-2021) y, es muy probable, que el actual gobierno municipal por el Partido Verde (2024-2027) no repita un trienio más, por su afinidad con Morena, por su falta de solidez ideológica, inexperiencia, ineptitud y falta de transparencia en el manejo de los recursos.
Si atendemos el principio de los ciclos políticos en Puerto Vallarta, es muy probable que la gente voltee nuevamente hacia los partidos tradicionales, que localmente tienen una buena reputación y representan la posibilidad de una nueva alternancia que venga a reemplazar a partidos como el PRI, MC, MORENA y Partido Verde, que en las últimas dos décadas, se han caracterizado por el saqueo de recursos, la falta de obras en favor de los marginados y la corrupción.
Aunque Acción Nacional ha emprendido importantes reformas, aún queda por ver si abrirán sus puertas a candidatos ciudadanos, si las candidaturas serán por dedazo, por encuesta, asamblea o elecciones primarias. Y aunque las condiciones son favorables para un probable triunfo de ese partido en Puerto Vallarta, todavía falta que las tribus o los grupos al interior de ese instituto político alcancen los acuerdos que les permitan recuperar en 2027 nuevamente el municipio y su respectivo distrito, de cara al 2030.















































































