Hay un fenómeno paradójico se registra en este momento inédito de la historia. Un muro de silencio se construye en torno al envenenamiento masivo que sufren millones de personas. El personal sanitario calla. Los medios callan. Los responsables políticos callan. ¡Incluso las víctimas callan!
Se opta por la resignación indolente, por hablar con eufemismos, por encogerse de hombros.
Incluso en foros de debate médico «despiertos», convocados bajo la urgencia de la intoxicación masiva que sufre la humanidad, se mantiene un estricto tabú sobre la verdadera extensión del ataque sobre la población. Así lo manifiesta la doctora Hortensia Bremer, a su regreso del Congreso Quo Vadis Medicina 2025. La naturópata mexicana relata que llegó con expectativas a un congreso centrado en la explosión de cáncer infantil, pero se encontró con una atmósfera de «corrección política» inesperada.
«Entré al evento convencida de que hablaríamos a fondo del cáncer infantil. Pero me sorprendió ver la cantidad de ponencias que evitaban mencionar las causas reales. Me quedó claro desde el inicio que la información iba a ser limitada. Escuché presentaciones muy superficiales para la gravedad del problema actual. Vi miedo en varios expositores desde el primer día, y sentí que se estaba filtrando lo que se podía y no se podía decir. Percibí un ambiente donde lo “permitido” pesaba más que lo necesario».
«Con cada ponencia era más evidente lo que se estaba ocultando. Yo no vine a Madrid a repetir narrativas cómodas. Vine a decir lo que está pasando aunque incomode a muchos. Me dolió ver cómo se evitó hablar del sufrimiento real de los niños. No pienso formar parte de ese silencio», se queja Hortensia Bremer. Y agrega: «Salí de Madrid con más determinación que nunca de hablar sin filtros. Y no voy a parar hasta que se enfrente lo que realmente está causando esta crisis».
«Las estadísticas de cańcer infantil son alarmantes»
En una entrevista con Diario de Vallarta & Nayarit, Hortensia Bremer desgrana su visión sobre la explosión de cáncer infantil que se vive en el mundo. «Las tasas de cáncer infantil que yo conozco no coinciden con las cifras oficiales», asegura. «He visto tumores que se desarrollan en semanas y no en meses o años. Observo niños diagnosticados demasiado tarde porque la enfermedad avanza más rápido. Estos tumores no se comportan como los que veíamos antes de 2020. Los oncólogos que conozco están desconcertados por la evolución acelerada. Muchos tratamientos que antes funcionaban ya no tienen el mismo efecto».
Bremer es crítica del enfoque superficial que asumió el evento sobre la causas de este fenómeno: «En ningún momento se habló a profundidad del impacto de las inoculaciones. Omitieron completamente el efecto acumulativo de múltiples vacunas en el sistema inmune. Tampoco mencionaron la toxicidad del aire, del agua y de los alimentos».
Otros conceptos:
- La genética humana está bajo una presión que no existía antes.
- Lo que está apareciendo ahora no encaja en ninguna referencia previa.
- El sistema inmune está colapsando en muchos niños sin que nadie quiera hablar de ello.
- Los tumores “turbo” son reales y los estoy viendo con mis propios ojos.
- Esta velocidad de crecimiento no tiene precedentes en la historia clínica moderna.
- Los oncólogos del extranjero confirman lo mismo en sus hospitales.
- Japón, Corea y Estados Unidos ya admiten cambios bruscos en la biología humana.
- El ADN humano tiene un orden y una esencia que está siendo manipulada.














































































