Por Javier Orozco Alvarado
El pasado domingo 11 de octubre se enfrentaron en las afueras de Casa Jalisco policías antimotines y ciudadanos que han estado exigiendo desde hace tiempo una solución al problema del agua en la ZMG. Con pruebas científicas y evidencias físicas los manifestantes han demostrado reiteradamente que el agua que llega a sus casas es turbia, pestilente y con signos de heces fecales.
Aunque este problema se ha profundizado a lo largo de 2026, sus antecedentes se remontan a la sequía de 1989-2004 del Lago de Chapala, a la falta de ampliación de la infraestructura hidráulica, el inadecuado mantenimiento de las plantas de tratamiento y la necesidad de modernizar el Sistema de Agua Potable.
Este problema intentó resolverse hace casi treinta años cuando, durante su gobierno, Alberto Cárdenas Jiménez (1995-2001) propuso al congreso del Estado la aprobación de un crédito Japonés por 150 millones de dólares y, en contrapartida, el gobierno de Ernesto Zedillo se comprometía a otorgar a Jalisco otros 150 millones de dólares como apoyo no reembolsable para resolver la crisis del agua.
El objetivo de dicho crédito era mejorar no sólo el suministro de agua, sino rehabilitar sistemas y mejorar el tratamiento de aguas residuales; pero, desafortunadamente, la falta de mayoría en el Congreso y el rechazo de las fuerzas opositoras del PRI y PRD, acabaron con las buenas intenciones del primer gobernador del PAN en Jalisco.

La intención de resolver el problema del agua se mantuvo durante el segundo mandato del PAN en la entidad, bajo el gobierno de Ramírez Acuña (2001-2006), quien intentó la construcción de la presa Arcediano e hizo un gran esfuerzo para captar agua del río Verde para abastecer de agua a Guadalajara. Ese proyecto fue cancelado en 2009 durante el gobierno de Emilio González Márquez para retomar la construcción de la presa El Zapotillo, que había sido planeada en 1995 bajo la administración de Alberto Cárdenas Jiménez.
Después de varias modificaciones al proyecto durante más de una década, la presa El Zapotillo fue inaugurada oficialmente en 2024; obra incompleta que no ha resuelto el problema del suministro de agua ni la calidad de la misma.
El problema continua y se calcula que para resolverlo se requieren alrededor de 2 mil 350 millones de dólares para asegurar agua suficiente para las próximas décadas; lo que implicaría construir nuevas plantas potabilizadoras y redes de distribución; reparar fugas y sustituir tuberías; ampliación de colectores, drenajes, tratamiento de aguas residuales y sistemas de almacenamiento para tiempo de sequías.
A pesar de los altos costos que implica resolver la crisis del agua en la ZMG, el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, ha estado solicitado una modesta tercera parte del costo total al gobierno federal, sin obtener una respuesta concreta.
Lamentablemente, han tenido que suceder estos incidentes para que la presidenta Sheinbaum voltee a ver a Jalisco, pero sólo para exigir al gobernador una explicación sobre los hechos, de los cuales es corresponsable por omisión y por la posible infiltración de activistas de morena para alentar la provocación.