Por Javier Orozco Alvarado, Ex rector del Centro Universitario de la Costa Universidad de Guadalajara
El economista y sociólogo alemán Max Weber, quien falleció en 1920, sostenía en su libro EL POLÍTICO Y EL CIENTÍFICO, que en la sociedad hay una diferencia entre quien “vive para la política”, por vocación, sin el interés de recibir ningún beneficio y; quien “vive de la política”, que se centra en la adquisición de bienes favorables para sí mismo.
Y hago referencia a este pasaje literario porque quienes gobiernan actualmente este país siguen azuzando a la población en contra de quienes piensan diferente a ellos; trátese del ciudadano común, intelectuales o militantes de partidos de derecha o de izquierda.
Para el régimen todos son opositores, conservadores o traidores a la patria; no admiten ninguna opinión, sea constructiva, propositiva o analítica.
El país se está derrumbando económica, política y socialmente a causa de la corrupción, la ineptitud, la falta de transparencia y la complicidad de la clase política con el crimen organizado.
En aras del control para perpetuarse en el poder, la élite gobernante del Estado mexicano ha tomado el control de los tres poderes mediante el fraude electoral, la intimidación, el chantaje, la manipulación y la prostitución de las instituciones.
El gobierno ha hecho creer a los mexicanos que la economía va bien, que con programas sociales – y la compra del voto en periodos electorales – se resuelven sus problemas económicos y familiares. Nos hemos vuelto cómplices de una clase política que para llegar o perpetuarse en el poder ha mentido y ha lucrado por más de seis años con la pobreza del pueblo.
Se nos dijo que el desabasto de gasolina, al inicio del gobierno de Andrés Manuel, fue por el combate al guachicol, que las 671 pipas compradas sin licitación eran para cubrir el desabasto y que la gasolina bajaría de precio con la construcción de una refinería.
Ni se acabó el guachicol, ni bajó el precio de la gasolina; por el contrario, creció incontrolablemente el tráfico de combustibles, subieron los precios y la refinería tuvo un costo tres veces más de lo previsto.
Las pensiones, becas y ayudas a los necesitados se financiaron con la cancelación de fideicomisos, desmantelamiento de organismos autónomos, endeudamiento público y reducción de presupuesto para salud, educación y mantenimiento de carreteras federales
Hoy estamos al borde de la quiebra porque el país creció 0.9% anual durante el sexenio pasado y se pronostica que en 2025 y 2026 no crecerá ni al 0.1%.
Además, estamos ante una crisis política internacional por causa del financiamiento ilícito de campañas políticas de Morena y sus aliados, por encubrimiento de organizaciones criminales y por el incontrolable envío de drogas y fentanilo a los Estados Unidos por más de seis años; hechos que han motivado al presidente Donald Trump a imponer aranceles punitivos a nuestro país.
Aunque la captura reciente de criminales y sus declaraciones nunca las conoceremos, con esa información el país y nuestro gobierno estarán sometidos al chantaje político del presidente norteamericano para imponer a México las reglas de comercio, de inversiones y de estrategias de seguridad al norte y sur de nuestras fronteras.













































































