La incógnita de los bloqueos: ¿Quién quiere arruinar a Puerto Vallarta?
ANÁLISIS. La voluntad de algunos manifestantes de continuar paralizando el tráfico, incluso cuando la familia de Clarisa anunció que las demandas habían sido atendidas, evidencia la voluntad de arruinar la imagen del destino y forzar la salida del alcalde Munguía. El salvaje bloqueo de la avenida principal contó con la asistencia de elementos foráneos. ¿Qué poder oculto está detrás de esta agenda?
Cualquiera sea la respuesta, hay algo claro: El poder oculto que impulsa el mal humor social en Puerto Vallarta no tiene reparos en arruinar la imagen del destino. En las últimas semanas, la ciudad sufrió dos extensos bloqueos. El último se prolongó durante más de 18 horas. Los elementos más radicalizados proponían extenderlo durante una semana, aun cuando la familia de Clarisa pidió levantar la medida, porque sus demandas habían sido atendidas.
En una rueda de prensa realizada el sábado en el Cabildo de Puerto Vallarta, el gobierno explicó su postura respecto de la conmoción social provocada por estos hechos. El silencio oficial, la ausencia del presidente en la movilización ciudadana y la pasividad del aparato municipal para organizar un plan de contingencia para la circulación, colmaron la paciencia de muchos vallartenses.
Ciertamente, el gobierno de Munguía no lució bien en las semanas previas al último bloqueo. Pareciera haber descuidado el tema, dejándolo crecer y cediéndole la bandera de la muerte de Clarisa a enemigos políticos, pese a tratarse de un tema directamente bajo la órbita de la Fiscalía del Estado.
Sin embargo, en su última comparecencia ante los medios, el alcalde y su equipo informaron puntos que permiten interpretar los hechos desde otro prisma.
La causa sobre la muerte de Clarisa
El viernes habrá una audiencia con la presencia del conductor acusado, que está localizado y se ha presentado ante la Justicia. Esta circunstancia explica que marido de Clarisa y su familia hayan solicitado concluir con el bloqueo, aunque fueron desatendidos por los sectores radicalizados del bloqueo. La supuesta fuga del conductor partícipe en el siniestro es la principal causa de indignación popular.
También se informó que cinco elementos involucrados en el accidente están bajo la mira de la Fiscalía Anticorrupción. El hipotético accionar de los agentes de tránsito municipales para favorecer al presunto culpable del accidente es el único tema cuya responsabilidad se podría achacar al gobierno municipal.
La participación del alcalde en el evento charro, que irritó a muchos vecinos, se explicó por la decisión de no alterar la agenda presidencial por el chantaje montado por los grupos de choque y, en cambio, privilegiar la búsqueda de soluciones. Este trabajo tras bambalinas rindió sus frutos cuando la propia familia damnificada llamó a terminar con el bloqueo.
Cuando los más radicalizados se negaron, e incluso subieron la apuesta, se evidenció que la causa por Clarisa era apenas una coartada para apuntar contra las autoridades. Pero no se vale mantener de rehén a toda la población para cumplir con objetivos partidarios…
Por qué no bajó Munguía a hablar con los manifestantes
Luis Munguía sonó maduro y sensato, aunque también algo misterioso, cuando aludió a que no bajó a dialogar personalmente con los manifestantes por cuestiones de seguridad. Teniendo en cuenta la feroz campaña de odio desatada en redes contra su figura y la manera violenta en que se suelen dirimir las disputas políticas en este país, no es descabellado pensar que temiera un incidente orquestado para aumentar la tensión social. La existencia de grupos que se negaron a levantar el bloqueo, aun después de que la familia de Clarisa lo pidiera, le agrega verosimilitud a esta perspectiva.
También llama la atención que los últimos llamados a bloquear la avenida principal, las convocatorias parten de páginas anónimas que parecen proliferar mediante una fuerte inversión. Incluso cuando se trata de luchar contra el programa de verificación vehicular, una causa legítima que aglutina a muchos sectores, el llamado no proviene de los activistas públicamente conocidos, sino de actores que ocultan su identidad.
El odio que despierta el alcalde no se trató de un gesto de victimización del presidente: fue mencionado en rueda de prensa por los propios periodistas, que advierten algo raro. La prensa más profesional estuvo a la altura de las circunstancias: pese al destrato que sufrió del gobierno en su primer año y medio de gestión, evitó echar leña al fuego y estuvo del lado del sentido común de la mayoría de los ciudadanos.
Otros sectores de la sociedad civil actuaron en consecuencia. Muchas voces se alzaron pidiendo diálogo y prudencia, respeto por el libre tránsito de los vallartenses y manejo cuidadoso de la imagen del destino. Las instituciones coincidieron en el espíritu del mensaje que transmitió el alcalde: priorizar el diálogo y el uso responsable de las causas sociales, evitando que sean utilizadas con fines ajenos al bienestar de las personas involucradas.
La guerra de guerrillas contra Munguía puede resultar contraproducente para los intereses que promueven su destitución. Si desde la oposición, el lenguaje de estos sectores es el avasallamiento de los derechos ajenos y la destrucción de la economía local, ¿cómo serían de avasallantes y destructivos desde la cúpula del poder?
Periodista, investigador y docente de origen argentino. Doctor en Desarrollo y Sustentabilidad por la Universidad de Guadalajara. Miembro del equipo editorial de European Scientific Journal. Fundador de El Nuevo Cronista de Argentina, Diario de Vallarta & Nayarit y otros medios.