Una pregunta recurrente que se ha escuchado a diversos reporteros de medios de comunicación además de los políticos de oposición es ¿porqué el presidente promueve iniciativas constitucionales si sabe que no tiene la suficiente mayoría para aprobarla en las dos cámaras?
Hoy en la conferencia mañanera, la reportera de la Revista Proceso hizo el mismo cuestionamiento: «¿cuál es la implicación política que se tiene de esta presentación a casi dejar la Presidencia? Es decir, ¿que se diga que se quiso, pero que no se pudo?, o si el propósito es señalar a la oposición, o si es como ya el último llamado a que, si no se tiene las dos terceras partes, si no se vota por las dos terceras partes en el congreso, este tipo de iniciativas no se aprobarían».
El presidente le respondió que es precisamente eso lo que ha pasado en los últimos 36 años: rechazar una legislación que beneficie al pueblo. El paquete de reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, explicó el mandatario, es para esperar que en la elección tengan una oferta de gobierno a elegir: «que la gente sepa que no sólo hay que votar por los candidatos, que no sólo hay que votar por los partidos, hay que votar por el proyecto de nación«.
O, -se pregunta el mandatario- «¿qué quieren? ¿Que sean las empresas privadas las que dominen, las que tengan como llaverito a los funcionarios públicos, peleles, títeres, y que todo sea una farsa y que el poder de los poderes sea la oligarquía, toda una simulación, o que haya una auténtica democracia en un auténtico Estado de derecho en donde sea el pueblo el que mande, el que decida?».
«Pues sí, viene la elección, es una oportunidad«. Dijo sin tapujo López Obrador.
El presidente mexicano dejó entrever que las propuesta de reforma a la Constitución forman parte del debate nacional sobre el tipo de gobierno que se quiere para el país. «¿Qué pasaría si la gente dice: ‘Vámonos a que continúe la transformación?’ Entonces sí se podrían conseguir las dos terceras partes de los votos, la mayoría calificada para reformar la Constitución y devolverle a la Constitución su espíritu, su letra, lo que le dio su razón de ser después de un movimiento revolucionario que hicieron los campesinos, que hicieron los obreros, que hicieron las mayorías en contra de la oligarquía, en contra de las minorías corruptas del porfiriato», explicó.
«Los oligarcas son un peligro para México»
Esta posición del ejecutivo lo mete de lleno en la campaña política electoral de manera totalmente legal.
Esto recuerda mucho al antecedente del porqué se prohibió la intromisión del dinero de los poderosos en las campañas político-mediáticas. La campaña de «Lopez Obrador es un peligro para México» en el 2006, fue la base para considerar ilegal que el poder económico compre publicidad política en beneficio de uno u otro candidato.
Ahora, la jugada político-electoral del actual presidente de la República, para beneficiar la marcha de su visión de Estado, se invierte la situación.
Ahora se podría leer, «Los oligarcas son un peligro para México«, que desde el Congreso de la Unión, sus representantes políticos del PRI, PAN y PRD buscan obstaculizar «la revolución social más importante del mundo y de una de las constituciones más avanzadas socialmente en el mundo, que ha sido reformada en los últimos 36 años de neoliberalismo para quitarle toda su esencia social y para legalizar legitimar el robo, el saqueo y para justificar la opresión al pueblo».
«Entonces, qué bueno que haya este debate» puntualizó el mandatario mexicano.
El debate entre la prensa contraria a la visión política obradorista, como Proceso, siguió con las preguntas: «Aun sabiendo que la mayoría de las iniciativas, la mayoría no pasaría, ¿se hace entonces este envío para exhibir a la oposición?«.
Y el presidente constesta: «Es que puede ser que no pase ahora, pero puede ser que pase después«. Pero entonces, replica la reportera, «¿la apuesta es que se gane las dos terceras partes para que se apruebe? Sí, sí. Fue la respuesta de AMLO. E insiste la periodista, entonces, «¿Para qué son las elecciones?
Pregunta que fue como una rolita para el poderoso bateo de hit, «es para recoger la opinión del pueblo en todo sentido. No sólo es para elegir al presidente, a la presidenta, al diputado, al senador, no, es que representamos proyectos de nación distintos. Ya la gente va a saber que, si regresa la oligarquía corrupta —toco madera—, en esa posibilidad remota que está hasta el infinito y más allá, entonces, ¿qué regresa? Esto que vimos: el castigo a los salarios. ¿Qué regresa? La corrupción, los enjuagues arriba. ¿Qué regresa? El narco-Estado». finalizó López Obrador.













































































