Por primera vez en la historia de Puerto Vallarta se creó una dependencia para atender de manera directa las adicciones, una problemática que durante años fue ignorada en el municipio.
Por primera vez en su historia, Puerto Vallarta cuenta con una Subdirección de Prevención de Adicciones, una dependencia creada para atender de manera directa una problemática social que durante años permaneció relegada. En su primer año de operación, esta área, impulsada por el gobierno del presidente municipal, Arq. Luis Munguía González, y encabezada por Ana Patricia Martínez, logró beneficiar a más de 16 mil personas a lo largo de 2025 mediante acciones integrales de prevención, atención y reinserción social.
De acuerdo con el balance anual, 11,566 personas participaron en estrategias de prevención primaria enfocadas en la información, la detección temprana y la construcción de entornos saludables; 3,895 personas fueron atendidas en procesos de reinserción social, y 892 colaboradores y usuarios formaron parte de acciones de sensibilización, alcanzando un impacto sin precedentes en el municipio.

Uno de los logros más relevantes fue la profesionalización de los centros de rehabilitación, mediante capacitaciones constantes, talleres especializados y el fortalecimiento de protocolos de atención. Como parte de este proceso, seis centros avanzaron en la certificación de primaria y secundaria para personas en rehabilitación, promoviendo la educación como una herramienta clave para la recuperación y la reconstrucción de proyectos de vida. Asimismo, se capacitó a brigadistas comunitarios en coordinación con Protección Civil y se reforzaron los servicios de salud preventiva, elevando los estándares de seguridad y calidad en la atención.
En el ámbito de la reinserción social, destacó la entrega de 64 actas de nacimiento a personas en proceso de rehabilitación, un paso fundamental para garantizar su identidad legal y facilitar el acceso a servicios educativos, laborales y de salud. Paralelamente, se desarrollaron talleres en escuelas, ferias informativas, foros interinstitucionales y campañas como “Súper Tucán vs Adicciones”, diseñadas para fortalecer la cultura de la prevención desde edades tempranas.
El año también dejó hitos en materia de inclusión social. Alrededor de 100 personas en proceso de rehabilitación participaron en el desfile del 20 de noviembre, mientras que 300 más se integraron a las peregrinaciones guadalupanas. Además, se realizó la Primera Antorcha de Rehabilitación, un recorrido simbólico desde Talpa hasta Puerto Vallarta, que visibilizó los procesos de recuperación y envió un mensaje de esperanza a la comunidad.
Con estos resultados, Puerto Vallarta marca un antes y un después en la atención de las adicciones, demostrando que la prevención, la dignidad y la reinserción social pueden convertirse en políticas públicas efectivas cuando existe voluntad institucional.













































































