La reciente desclasificación de millones de documentos del caso Jeffrey Epstein, uno de los mayores escándalos de tráfico sexual y abuso de menores a nivel mundial, ha colocado a Puerto Vallarta y Punta Mita en el mapa internacional de investigación, luego de que ambos destinos fueran mencionados en correos electrónicos, registros internos y al menos 32 anotaciones vinculadas al financiero estadounidense y a su círculo cercano.
Los documentos, liberados en febrero de 2026 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, amplían el registro de desplazamientos, estancias y puntos de interés relacionados con Epstein, quien durante décadas operó una red de explotación sexual protegida por poder económico, conexiones políticas y relaciones con figuras influyentes del ámbito empresarial, político y artístico.
México, bajo la lupa internacional
Si bien la mayor parte del caso Epstein se ha concentrado históricamente en Estados Unidos y el Caribe, esta nueva desclasificación incorpora a México dentro del entramado geográfico del caso. Entre los hallazgos destacan referencias a un domicilio de alto nivel en la Ciudad de México y, de manera reiterada, menciones a Puerto Vallarta y Punta Mita, dos de los destinos turísticos de lujo más importantes del país.
Las referencias no constituyen, por sí mismas, pruebas de delitos cometidos en estas localidades, pero sí evidencian que formaban parte de la logística, comunicaciones o rutas de viaje del entorno de Epstein, lo que ha despertado preocupación y exigencias de mayor investigación.
Nombres del poder y exigencias de transparencia
Entre los documentos también aparecen menciones a integrantes de la élite empresarial mexicana, incluyendo referencias al empresario Ricardo Salinas Pliego. Autoridades y especialistas han subrayado que figurar en los archivos no implica automáticamente responsabilidad penal, pero la frecuencia de las menciones ha generado llamados públicos para esclarecer la naturaleza de cualquier relación con Epstein y su red.
De acuerdo con reportes derivados de los archivos, registros de vuelo y bitácoras incluidas en la desclasificación sugieren que el jet privado de Epstein, conocido como el “Lolita Express”, realizó escalas en aeropuertos mexicanos, lo que ha llevado a colectivos y organizaciones civiles a exigir transparencia total sobre posibles anfitriones locales o facilitadores de estas visitas.
Un contexto local delicado
En el caso de Puerto Vallarta, la aparición del destino en estos archivos ocurre en un contexto particularmente sensible. La región ha enfrentado en años recientes operativos contra redes de trata, alertas de viaje y señalamientos relacionados con turismo sexual de alto perfil, lo que refuerza la preocupación social ante cualquier indicio de vinculación con redes internacionales de abuso.
Aunque hasta ahora no existen acusaciones formales contra autoridades o actores locales derivadas directamente de los archivos Epstein, la información ha colocado a la ciudad bajo el escrutinio internacional y ha reavivado el debate sobre la necesidad de fortalecer la vigilancia, la prevención y la protección de niñas, niños y adolescentes.
Un llamado a no mirar hacia otro lado
Mientras el FBI y otras agencias continúan analizando los más de tres millones de documentos desclasificados, la atención se centra en determinar el alcance real de las conexiones y en identificar posibles responsabilidades pendientes. Para organizaciones sociales y defensores de derechos humanos, esta revelación representa una oportunidad para que México enfrente de manera frontal la infiltración de redes criminales en destinos turísticos de alto nivel.
Más allá del impacto mediático, la aparición de Puerto Vallarta y Punta Mita en los archivos Epstein refuerza una realidad incómoda: la lucha contra la explotación y el abuso de menores requiere acciones constantes, coordinación internacional y voluntad política para impedir que el poder y el dinero sigan garantizando impunidad.