Por Alfredo Jalife-Rahme
El presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, recibió por todo lo alto al ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, en San Petersburgo. Juntos celebraron la asociación estratégica pactada entre sus países y después, discretamente, el presidente Putin telefoneó a su homólogo estadounidense, Donald Trump, lo felicitó por haber salido ileso del intento de atentado del hotel Hilton, le desaconsejó un despliegue de tropas terrestres en Irán, lo invitó a aceptar la propuesta de Irán y le hizo saber que Rusia alcanzará los objetivos de la operación militar especial en Ucrania, sin que Volodimir Zelenski pueda evitarlo.
El canciller iraní Abbas Araghchi viajó a Omán –con el que Irán comparte la inalienable soberanía del estrecho de Ormuz–, y luego acudió a Islamabad, donde llevó las tres propuestas secuenciales de Irán en su negociación con Estados Unidos a través de Pakistán.
Desde Islamabad, Araghchi arribó a San Petersburgo, donde fue recibido por el zar Vlady Putin, quien en su clásico juego de sillas lo sentó con gran deferencia frente a frente.
Con radiante sonrisa, Putin sentenció que «el pueblo de Irán lucha valiente y heroicamente por su soberanía» [1].
El ministro de Exteriores de Irán agradeció a «Putin y Rusia su apoyo a la República Islámica» [2].
Putin envió un relevante mensaje al supremo líder iraní Mojtaba Khamenei (que Israel inventa se encuentra agónico): «Reafirmo que Rusia, como Irán, intenta continuar fomentando nuestras relaciones estratégicas.» [3]
En fechas recientes, Trump llamó a su homólogo ruso, de lo que no se ha divulgado mucho [4]. ¿Emprenderá Putin una mediación al más alto nivel geoestratégico?
Durante el Foro Diálogo Internacional Abierto, el presidente Putin diagnosticó que «Occidente está perdiendo su dominio, dando pie a nuevos centros de crecimiento» –el clásico concepto “policéntrico” de la política exterior rusa con mayor participación del “Sur global” [5].
La visita de Abbas Araghchi a Omán denota una relevancia trascendental para la nueva configuración del golfo Pérsico, para no decir balcanización, cuando Emiratos Árabes Unidos –que Irán impugna como caballo de Troya de Israel– decidió abandonar la OPEP, lo cual agudiza la confrontación de EAU contra la dupla de Arabia Saudita/Pakistán, y beneficia a Estados Unidos con una mayor producción de petróleo en la delicada coyuntura presente [6].
En convergencia con Rusia sobre la seducción del concepto geopolítico/geoeconómico/geofinanciero del “Sur global”, no fue nada sorprendente la postura del embajador chino en la ONU sobre las «operaciones militares ilegales de Estados Unidos e Israel contra Irán», como «causa primordial de la obstrucción en el estrecho de Ormuz» [7].
A propósito, los expertos chinos de Global Times ilustran que «Estados Unidos revisa el plan de paz en fases de Irán cuando persiste el impasse» y vaticinan la «probabilidad de fluctuaciones (sic) antes de que se alcance un consenso».
Llamó la atención la cáustica declaración del canciller alemán Merz, ex empleado de BlackRock, de que «Irán está humillando a Estados Unidos» cuando afirmó que «los iraníes son obviamente muy hábiles negociando, o mejor dicho, muy hábiles a no negociar, dejando a los estadounidenses viajar a Islamabad» [8].
Mientras recibe al Rey Carlos III, hermano del ex “príncipe” Andrew, abrumado por los todavía inconclusos archivos Epstein –para intentar reparar la relación muy dañada de Estados Unidos con Europa y, en particular, con el premier británico Starmer–, el presidente de Estados Unidos alardeó de que Irán había solicitado la apertura del bloqueo naval del estrecho de Ormuz, lo que significa, a juicio de Trump, que «Irán se encuentra en estado de colapso» –lo cual fue todavía más abultado por el excéntrico secretario del Tesoro, Scott Bessent [9].
El ministro de Defensa de Israel, el necrófilo apocalíptico Israel Katz, quien en sus exorcismos sobre Irán y Líbano es mucho más extremista que el mismo Mileikowsky (alias Netanyahu), fulminó que «Israel espera la luz verde de Estados Unidos para regresar Irán a las edades de la oscuridad y de Piedra» y que el ejército israelí estaba listo para propinar a Irán «golpes devastadores» que provocarían «sacudida y colapso en sus cimientos» [10].
Según Hindustan Times, es probable que este fin de semana –cuando las bolsas de Occidente están cerradas, el momento que Trump prefiere para propinar sus letales bombardeos contra Irán– Abbas Araghchi visite Islamabad para un segundo round de negociaciones con Estados Unidos, de acuerdo a filtraciones de Pakistán [11].
¿Próximo fin de semana de guerra o tanteos?
Fuente original y créditos de la imagen: Red Voltaire