El abuso de recursos públicos para hacer minidramas filmados encaminados a ser propaganda política electoral, no solo puede ser un delito electoral del abuso de la figura de un gobernador en funciones en prácticas de promoción partidista, sino que es ominoso ver a un servidor público como actor telenovelero.
La banalidad exacerbada del gobernador de Nuevo León Samuel García Sepúlveda, está rompiendo los límites del asombro de semejante impunidad. Ahora se mete de actor en una producción fílmica en un escenario que bien parece una tienda exclusiva de ropa y calzado, pero es el humilde closet de su casa, mostrando la opulencia de los que dicen que van a demostrarle a la «vieja política» que son la opción que necesita México.
Es grosero el mensaje de García Sepúlveda; es insultante a la inteligencia mínima y de sentido común. Ver la promoción de la oferta política de un candidato a representar a toda la sociedad mediante un show mediático de producción cinematográfica con un script cargado de abusos literarios que se repiten hasta al cansancio, es para protestar.
¿Acaso este tipo de políticos ven a la sociedad mexicana como gente retrasada y que no piensa? ¿Porqué este tipo de políticos que rayan en lo absurdo y lo ridículo, siguen tan campantes?
¿Cómo llegar hacer este tipo de producción actorales, sin sentido y de uso de recursos públicos, para destinarlos a la banalidad personal? ¿Cómo es que un gobernador en funciones le dedique tanto tiempo y recursos a una fanfarronada mercantil? ¿Cómo un gobernador en funciones puede ser tan frívolo, superficial e impune?
¿Cómo es que ésto se pueda ver normal en la política? ¿De verdad? A lo mejor y está de acuerdo conmigo una vez que lo analice. Mire:








































































