Por Javier Orozco Alvarado, Ex rector de la Universidad de Guadalajara en Puerto Vallarta
El pasado 22 de octubre se constituyó formalmente la asociación civil Alianza por Jalisco con la participación de 145 organizaciones, cuyo propósito es reunir a toda la oposición y a la sociedad jalisciense para evitar la expansión política de Morena en la entidad.
Y es que a muchos jaliscienses nos preocupa que en el futuro pudiéramos llegar a ser gobernados por ese partido, teniendo en cuenta los antecedentes de corrupción, nepotismo y vínculos con el crimen organizado.
Sin ir tan lejos, basta enumerar los posibles delitos de la embajadora de Morena en el INE, Guadalupe Taddei, quien teniendo el cargo de presidenta de ese organismo favoreció en cargos públicos a su familia, a sus amigos y benefició a proveedores que le facilitaban, según la UIFI, la operación de negocios personales con el presupuesto de ese instituto electoral.
Lo lamentable de este este caso es que la presidenta de la república, como en otras ocasiones, salga en defensa de la supuesta infractora acusando de misoginia a los medios de comunicación y a los analistas críticos por señalar los evidentes actos de corrupción; lo que, seguramente, no tendrá consecuencias como no lo ha tenido en muchos otros delitos que han cometido los militantes de su partido.
Desde el gobierno de la república, con su manto protector, la presidenta ha encubierto alcaldes, gobernadores, senadores, diputados federales y funcionarios públicos acusados desde el exterior por operaciones y vínculos con el crimen organizado, poniendo en riesgo la economía, la soberanía y la integridad del pueblo de México.
Todo por defender a gente como el ex gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya y nueve de sus colaboradores, a los senadores Enrique Inzunza y Adán Augusto López, a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, a Andy López y a una amplia lista de funcionarios corruptos del régimen morenista.
Por eso a los jaliscienses nos preocupa que el morenismo crezca en la entidad, en donde a pesar de la frecuente desaparición de jóvenes, las madres buscadoras no reciben el apoyo del gobierno federal; donde la seguridad social es deficiente o nos falta el agua, pero la presidenta, por rivalidad política y partidista, ignora nuestras carencias y necesidades.
No queremos un gobierno insensible que lucra con la miseria del pueblo, que utiliza los recursos públicos para comprar el voto, que se excede en gastos faraónicos improductivos a costa del sobre endeudamiento.
No queremos un gobierno que reprime a los médicos, a los jóvenes que protestan por el mal gobierno y que provoca conflictos localmente para ganar adeptos y terreno frente al partido gobernante en la entidad.
En Jalisco, en Puerto Vallarta y en muchas partes de México el partido Morena y sus aliados han demostrado que no sabe gobernar, que mantienen vínculos con el crimen organizado, que tienen como cultura muy arraigada la práctica de la corrupción, la mentira y el nepotismo.
La Alianza por Jalisco no es una pose, es un proyecto al que hasta ahora solo el Partido Acción Nacional (PAN) se ha sumado y se espera que muy pronto se unan también otros partidos y más organizaciones que quieren defender a Jalisco.