De 64 aspirantes a la Suprema Corte, se elegirán 9 ministros, aunque varias candidaturas han sido cuestionadas por presuntos vínculos con el crimen organizado, nepotismo o irregularidades en su ejercicio profesional.
Por Javier Orozco Alvarado, Ex rector del Centro Universitario de la Costa Universidad de Guadalajara
El próximo 1º de junio de este año se llevarán a cabo las primeras elecciones para la renovación del poder judicial bajo las nuevas reglas establecidas en la reciente reforma al Poder Judicial en México; una reforma que ha sido muy cuestionada por la oposición, los analistas políticos y algunos sectores sociales por la falta de transparencia, las irregularidades y las fallas que se presentaron en todo el proceso para su aprobación.
Bien que mal, la reforma va y sigue su curso con buenos y malos candidatos para elegir a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), los magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, los magistrados del Tribunal de Disciplina Judicial, así como jueces de Distrito y magistrados de Circuito; lo que suma un total de 881 cargos.
En particular me interesa destacar que, de un total de 64 aspirantes a ocupar la Suprema Corte de Justicia de la Nación, habremos de elegir 9 ministros y ministras; candidaturas que han sido cuestionadas por posibles vínculo con el crimen organizado, por nepotismo o por falta de legalidad en el ejercicio profesional.
Tanto la presidenta Claudia Sheinbaum, como el senador Fernández Noroña han reconocido la probable infiltración del crimen organizado en la postulación de candidatos. Pero así como existen candidatos y candidatas a la SCJN señalados por presuntas irregularidades, también existen otros con carreras impecables y brillantes en el campo de la abogacía.
De hecho, muy recientemente me tocó entrevistar a uno de los 31 hombres que aspiran, a formar parte de la Suprema Corte de Justicia, que junto con 33 mujeres, conforman los 64 candidatos y candidatas para ese cargo.
Con sorpresa pude constatar que su aspiración a ocupar un cargo en la SCJN está estrechamente apegada a su brillante trayectoria profesional como abogado, sus principios éticos y valores que provienen de su esfuerzo personal y el de su modesta familia de origen. Me refiero a Giovanni Figueroa Mejía, quien es egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Nayarit, Master y Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid.
Es académico de Tiempo Completo en la Universidad Iberoamericana, en donde fue coordinador de la Maestría y del Doctorado Interinstitucional en Derechos Humanos.
Entre otros cargos y responsabilidades, fue asesor en la Coordinación General de Asesores de la Presidencia de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (2014-2015) y Secretario Técnico A de la Secretaría General de la Presidencia del Consejo de la Judicatura Federal.
También es Miembro del SNI nivel II y tiene una amplia y reconocida producción científica en Derecho Procesal, Juicio de Amparo, Derechos Humanos, Derecho Constitucional, etcétera.
Quien vaya a votar este 1º de Junio, él está registrado alfabéticamente con el número 43; por lo que deseamos mucho éxito a todas y todos los participantes en esta próxima elección del Poder Judicial.








































































