Lo ocurrido con los procesos de los grupos políticos formales de alcance nacional para elegir a su candidato que busca administrar la riqueza con que cuenta el país, reafirma las dos posiciones antagónicas que subsisten desde hace milenios: los privilegiados y los que hacen posible los privilegios de los privilegiados.
Un breve recuento de la lucha entre privilegiados y los que no
Apuntes de antecedentes profundos
La historia nos cuenta que el diseño de Estado, establecido hasta el día de hoy, quizá cuente con una edad que va más allá de 7 mil años atrás y no se ve una nueva invención, un nuevo modelo como alternativa.
Se dice que el diseño se empezó a forjar en aquellas épocas donde dioses barbudos bajados del cielo iniciaron las enseñanzas de aprender a venerar y subsumir voluntades a otros mejor dotados de conocimiento sobre los trasfondos de los sucesos naturales y los enigmas de las actitudes y desarrollo de seres como los mismo humanos, los animales, el enorme mundo de la flora y el misterioso conjunto microscópico invisible, sin contar con el conocimiento de los inagotables fenómenos del Universo.
Cuentan que, desde esa enseñanza, se estableció la metodología para el dominio de unos cuantos hacia unos muchos. Los pocos acapararon los conocimientos y crearon con ello el poder de dominar a los muchos.
Esa metodología o modelo de vida, se ha venido trasmitiendo como si fueran parte de la misma genética humana, donde los encumbrados, desde el conocimiento acaparado, han impuesto este sistema de vida a base de sangre y muerte durante largos periodos de la existencia de la humanidad.
Aun a pesar que durante la historia ha habido levantamientos de los muchos tratando de quebrar el sistema, como la romántica historia de combate a los poderosos de Prometeo en la mitología helénica o, más romántica aún, la historia del esclavo Espartaco en la Roma poderosa que buscó romper el yugo de los privilegiados, todos los esfuerzos han quedado sepultados y muchos borrados de la historia que, casualmente la transmiten los mismos privilegiados.
En todas las Eras o etapas cruciales de la historia humana, hay relatos de personajes que buscan acabar con el sistema de privilegios, que así como los personajes históricos mencionados, sólo se convierten en leyendas, relatos encapsulados como calmantes psicológicos al mero estilo de un comic de supermán y otros monos con características físicas de los privilegiados que, con extrapoderes, ayudan al gran resto a liberarse de los malos que buscan acabar con el sistema.
Malos de Malolandia como aquel sacerdote que se rebeló contra los privilegiados españoles que fue excomulgado por la Iglesia católica y decapitado, para después exhibir su cabeza en la plaza principal y exponerlo tal como los romanos exhibían en la cruz a los que se rebelaban contra ellos, en este caso del cura Miguel Hidalgo, fue solo la cabeza porque la cruz, símbolo de terror en época de los romanos, ya era considerada divina.
Malos de Malolandia como el presidente cubano Fidel Castro, que osó cambiar el sistema de privilegios de unos cuantos por una alternativa más justa para el gran resto. Aunque venció, el sistema de privilegiados mundial, enriquecidos, más robusto, más viejo, más estructurado, lo aisló, literal, en un terreno de poco más de 100 km2 en medio del mar y expandió la versión de que, el malote barbudo, encerraba y maltrataba a la gente que vivía en esa isla, acusándolo de asesino y todas las calamidades habidas. Hoy una gran parte de la gente del mundo dominado por esos privilegiados, cree contumazmente en ello.
Así, hay muchos y variados ejemplos alrededor del mundo. Pareciera que la lucha es interminable y siempre parece concluir en la misma dominación, ahora si que toma sentido aquel colofón del rezado católico que repite: por los siglos de los siglos, amén.
Antecedentes en México de la lucha de los privilegiados y los que no
El actual sistema socio-político-económico, está diseñado para perpetuar el dominio y proviene desde el mismo autoritarismo puro de raíces divinas que emana del poder descendente de Dios-Clerecía-Representantes del Reino-Súbditos.
Lo de Reino, no fue aceptado en muchos países por sus claros y obvios abusos del privilegio de sólo un limitado grupo familiar y fue cambiado desde finales del XVIII en Francia y Estados Unidos para extender el privilegio a unas cuántas familias más pero sin generalizarlo a toda la sociedad. El sistema era bueno para el privilegio.
Después de aquellos acontecimiento de la supuesta Liberté, Egalité et Fraternité, se expandió la idea de la république a largo de todo el siglo XIX en casi todos los países latinoamericanos y tampoco siguieron el modelo de reyes, reinas y sangre azul al decidir su rumbo propio de privilegios… aunque no para todos.
La lucha de sangre y fuego por la soberanía de los países, como México, no fue efectiva y se convirtió en una farsa descomunal al tomar el lugar de los “representantes del reino”, solo unos cuántos hombres que habían aprovechado la época del privilegio voraz de los reinos para hacerse de riqueza mal habidas por medio de lo que llamaron “haciendas”, todavía no se usaba el nombre de “empresas”.
Éstos tomaron el privilegio de explotación de unos sobre muchos; los acaudalados hacendados entraron victoriosos a la Ciudad de México el 21 de septiembre de 1810 y establecieron la república federada, un reparto de vastos territorios gobernados por la democracia, el poder del pueblo que ellos representaban. La democracia significaba libertad del pueblo para elegir a sus gobernantes en documentos y discursos; en la práctica significaba farsa, simulación y fraude donde una nueva clase de saqueadores gobernaban el país.
Desde entonces, los hacendados fieles devotos de la iglesia y de Dios, tomaron el hueco del poder descendente que dejaron la realeza designada por Dios. Los abusos de los privilegiados aumentaba y las haciendas se convertían en gobiernos de sus territorios que durante todo el Siglo XIX crecieron desproporcionadamente al igual que las prerrogativas de los privilegiados, que in extremis, lo tenían todo mientras el peonaje cada vez contaba con nada, muchas veces ni la vida misma.
Este abuso inhumano no católico, llevó a una situación hasta reventar en un conflicto de sangre que se derramó por todo el país en los albores del Siglo XX. Derrotaron al gerente de la supuesta democracia que beneficiaba al sistema, pero no al poder real que lo mantenía en ese puesto.
Los privilegiados soltaban y jalaban la cuerda, descabezando de cuando y cuando a los líderes del México bronco; muchas muertes violentas sin conocer la mano que movía los hilos invisibles desde 1913 hasta el destierro de Calles en 1934, dos décadas de enfrentamientos soterrados entre los privilegiados y los que no.
La llegada de Lázaro Cárdenas sorprendió al bando de los privilegiados al no cuadrarse de su lado. El México de los desposeídos respiró esperanza como aquellos esclavos en la batalla del Vesubio de Espartaco. Pero la historia no se acaba en batallas ni episodios de ejemplares actos de humanidad, es necesario ver la historia del futuro y es ahí el meollo.
Terminó el periodo de Cárdenas y se acabó la esperanza. México volvió a ser tomado por los hacendados ahora vestidos como empresarios y ampliaron los privilegios a una estirpe de políticos corruptos que acumularon mucho poder y riqueza.

La confrontación siguió; la sangre corrió decapitando figuras del México bronco que asomaban con despertar al México bronco durante los conatos de guerrillas urbanas durante los años 60’s y 70’s. Muchos jóvenes desaparecieron en un autoritarismo casi totalitario y el miedo cundió entre la población en medio de una boyante democracia de fraudes, engaños y mentiras hasta finales de la segunda década del Siglo XXI cuando la situación social estaba insostenible.
Justo antes de las elecciones presidenciales del 2018, López Obrador ante la poderosa élite de banqueros, les advirtió con un cierto dejo de amenaza: “si se atreven a hacer un fraude electoral, yo me voy también a Palenque y a ver quién va a amarrar al tigre”, rebautizando de esta manera al México bronco que les quitó las haciendas.
Los 5 años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador fueron (son) un peligro para los dueños del privilegio en México. Los resultados hasta hoy, se asemejan mucho a la esperanza que provocó el estilo de gobernar del general Lázaro Cárdenas del Río, tachado entonces de socialista y comunista como es tachado en los mismos términos el actual presidente.
Los privilegiados del país habían ganado las primeras batallas de los 12 años anteriores, casi habían borrado del mapa a López Obrador, no mantándole, como es la costumbre de eliminar físicamente a los osados contra el privilegio establecido para unos cuantos, sino borrarlo desde el poder de los medios de comunicación. Cosa que no les funcionó. El arrastre social del dos veces vencido por fraudes electorales (2006 y 2012), fue en aumento hasta copar las urnas en el 2018 casi borrando a los partidos del PRI y del PAN.
Los instrumentos que cotidianamente usaban para los fraudes no fueron suficiente y tuvieron que ceder cuerda ante la fuerza bruta, ya no del México bronco, sino de un tigre golpeado, cansado de vejaciones y hambriento, literalmente hablando de la situación que imperaba en el gran resto sin privilegios, que como en la época de finales del Siglo XIX cuando las haciendas tomaban todo al paso de los años, de igual manera, ahora las empresas, tomaban todo al paso de los gobierno del PAN y del PRI, dejando al país al borde de la ruina total.
Siglo XXI, ¿época de cambios o un episodio más?
Defensa del privilegio de unos
Hoy podemos ver de manera muy clara las posiciones de privilegiados y los que no, como cuando se va observando la figura de la fotografía que se va formando en el cuarto oscuro: mismas posiciones políticas perennes, ahora exhibidas cual obra teatral en los pasados dos meses entre actores mexicanos pudientes y privilegiados contra la gran muchedumbre que trabaja para sobrevivir ya no en los campos de cultivo usurpados por los privilegiados sino ahora, en la Era Moderna, en las fábricas y medios de producción de los mismos privilegiados.
¿A cambiado algo de aquellos esclavos de la época romana o los siervos en las épocas de los reinados o los peones en la época de las haciendas? ¿Cuáles son las diferencias con los trabajadores de hoy?
…La lucha entre los privilegiados y los que no (II parte)








































































