Los destrozos humanos y materiales que dejó el paso del huracán Otis en las costas del estado de Guerrero son materia de escarnio de medios y políticos que tienen de enemigo político al presidente de México y su política de la 4T.
Muchos son los medios y voceros que no paran en mentir y compartir montajes dedicados exclusivamente a dañar la imagen de López Obrador y todo lo que él representa. Uno de ellos es Joaquín López-Dóriga, exconductor estelar de Televisa, actualmente conductor de noticias en la cadena de Radiofórmula y un asiduo participante de las redes virtuales donde más expulsa el veneno de la mentira y el escarnio.
El conductor de noticias tiene acostumbrada a su audiencia en publicar mentiras y montajes, todas contra el actual gobierno, que algunas, una vez publicadas, luego las aclara, otras más se quedan como testimonial de la calumnia. Esa práctica se ha conocido como el método del moretón que se utiliza por que, una vez el golpe el moretón queda. También es usado, como lo indica aquella frase que acude mucho López Obrador, como la máxima del hampa del periodismo, que «la calumnia y la mentira cuando no tizna mancha».
Ahora con la tragedia de Otis en Acapulco, López-Dóriga ha estado histérico contra López Obrador y hoy se revela un móvil posible de su ácida posición crítica contra las acciones del gobierno federal en las costas guerrerenses.
Un periodista millonario
López-Dóriga ha sido tema de periodistas de investigación que le han encontrado una inmensa fortuna al amparo de su actividad informativa. Ha sido un comerciante nato de la información que maneja a modo de quien paga. Jenaro Villamil publicó en la edición 2030 de la revista Proceso del 26 de septiembre de 2015 un amplio reportaje de los negocios oscuros con los que amasó esa gran fortuna y con ello muchas propiedades, una de tantas, su yate de lujo llamado «Florestán».
Florestán es (o era) un yate de lujo valuado en 40 millones de pesos en el que recorría las esplendorosas bahías mexicanas, aquí un detalle de lo que fue su yate↓
«Florestán»
El día de ayer por la noche, publicaron un video donde revela las condiciones en que quedó el yate de lujo que este conductor de noticias tenía anclado en una marina de Acapulco que fue colapsada por el ciclón.
Todavía no hay mucha información al respecto pero se especula que «Florestán» no estaba asegurado, por lo que la desgracia en sus bienes patrimoniales para el conductor se nota complicada. También se especula que igualmente perdió su departamento ubicado en playa El Guitarrón que igual no estaba asegurado.
Sale entonces a relucir el porqué tanta insidia en la mentira y el denuesto contra el gobierno que se ve reflejado en todo medio que utiliza, como lo hace hoy en su columna publicada en el periódico Milenio, «una cosa es el monto del plan para Acapulco y otro, muy superior, el de los daños»↓

En el video se observa la devastación que dejó el huracán Otis a los yates de lujo de los privilegiados de este sistema de vida, donde se aprecia a «Florestán» varado y severamente dañado.
Pagaron mil pesos o un kilo de carne
Se ha revelado que hubo más de 20 muertos y 37 marineros desaparecidos solamente en la marina.
El periódico español El País publica un reportaje de una marinero que estuvo en una de las embarcaciones que los dueños pagaron para que la gente se quedara en sus yates a la hora del impacto del ciclón, que «como el suyo, había cientos en el principal puerto de Guerrero. De todo lo que había ahí, no queda nada. No sabe el número exacto, quizás eran 200 o más, 400. Solo en su sector, en la llamada Aguada, había unas 40 embarcaciones. Dentro de cada una de ellas estaban, mínimo, dos personas. Después del huracán, son muchos de los que no se ha vuelto a saber nada» relata la crónica del diario.
En la publicación cuenta que los marineros contratados por los dueños de los yates tienen la obligación de velar por la embarcación “es una tarea que es de cajón, o sea, no es de que sí quieres o no. Tú como marinero tienes la obligación y la responsabilidad de cuidar tu embarcación y de hundirte con ella».
La madrugada del 24 de octubre, Marlon y su compañero recibieron por cuidar un yate de 42 pies una cena: un kilo de carne al pastor fue el pago por sobrevivir a Otis«.
En el amplio reportaje de Marlon, relata que «el yate se hundía con Marlon y su marinero a bordo. Hizo dos llamadas, la primera fue al dueño de la embarcación: “Le avisé de que no podía salvar su barco. Me dijo que aguantara, que cortara los cabos de los barcos que nos estaban golpeando. Me dijo ‘si ves que ya no puedes, brinca, pero aguanta, por favor’. Fue todo y le dije ‘ok, hecho”. Hizo lo que le pedía el patrón, no sirvió de nada. Entonces, llamó a su madre: “Le dije ‘no te preocupes, voy a estar bien, te marcó al rato’ y ya. Ya me estaba hundiendo”.