Por Kit Knightly
La guerra en Irán ya está impulsando la agenda del Gran Reinicio, como parece hacer cualquier narrativa importante.
Irán amenaza con cerrar el Estrecho de Ormuz, o ya lo ha hecho, o no puede porque su armada fue destruida, o lo está cerrando para todos menos para China.
Todo está bastante confuso.
Lo que ESTÁ claro es que grandes cantidades de transporte marítimo que transportan millones de barriles de petróleo y gas pasan por esa extensión de agua todos los días, y su cierre –o incluso la amenaza de cierre– tiene graves implicaciones para el precio de la energía, los fertilizantes, los alimentos… bueno, en realidad todo.
El 34% del suministro mundial de fertilizantes pasa por el Estrecho de Ormuz.
Si se trata de una guerra prolongada con Irán, podría provocar una escasez mundial de alimentos.
— Finanzaslot (@FinanceLancelot) 3 de marzo de 2026
Además de eso, la empresa estatal de GNL de Qatar, QatarEnergy – el mayor productor de GNL del mundo – ha detenido la producción. Irak se apresta a detener los envíos de petróleo a través de un importante oleoducto hacia Turquía e Irán ha bombardeado el territorio de Arabia Saudita, incluida la refinería de petróleo de Tanura, cerrándolo indefinidamente.
Obviamente, todo esto aumentará enormemente los precios del petróleo y el gas, haciendo que algunas personas (especialmente aquellas con acciones del tipo «Sabía sobre la guerra antes de que comenzara») increíblemente ricos y haciendo que las facturas de energía de la gente corriente se disparen.
Llevamos sólo tres días de guerra y Sky News informa que “Los proyectos de ley del Reino Unido no pueden escapar a las fuerzas de la guerra con Irán”.
Y dado que el GNL se utiliza para fabricar fertilizantes nitrogenados sintéticos, la crisis energética fácilmente podría convertirse en una crisis alimentaria, según Forbes…
Más allá del petróleo: el estrecho de Ormuz y el riesgo alimentario mundial
Ese es el problema, todavía estamos en esa fase. En breve la gente empezará a reaccionar y entonces aparecerán las soluciones.
- “Si dependiéramos de las energías renovables no estaríamos en este lío”.
- “Nadie va a ir a la guerra por paneles solares o parques eólicos”.
- “De todos modos, ya es hora de que reconsideremos todo nuestro sistema alimentario”.
- “Los alimentos cultivados en laboratorio no necesitan fertilizantes”.
Ya estamos viendo el signos tempranos de estas discusiones…

A partir de ahí, todo se vuelve más predecible.
Ah, pero también hay buenas noticias. Importantes avances en tecnología de carne cultivada en laboratorio significan que cubos de madera “respetuosos con el clima” y sustancia pegajosa de levadura van a ser más fáciles y más baratos de hacer.
¿No es un buen momento?
En resumen, la guerra en Irán no es una guerra nueva, es un nuevo teatro de una vieja guerra. Y teatro probablemente sea una palabra muy adecuada.
Fuente original (en inglés): Off Guardian. Créditos de la imagen: Off Guardian. Traducido y editado por el equipo de Diario de Vallarta & Nayarit con ayuda de DeepL y Google Translator.










































































