Por Javier Orozco Alvarado, Investigador del Conahcyt.
En los últimos treinta años el crimen organizado ha tenido en México una presencia cada vez más importante en las estructuras del Estado. En cada gobierno, con cada partido, se han creado o fortalecido sus propias organizaciones, sus redes criminales y sus correspondientes mafias de poder.
En los sexenios de los priistas Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, la organización que dominó el escenario nacional fue el Cartel de Juárez, liderado por Amado Carrillo – “el señor de los cielos” -, quien contó con la protección de la Procuraduría General de la República (PGR) y la complicidad del “hermano incómodo”, Raúl Salinas de Gortari, para controlar el tráfico de drogas en el territorio nacional y el espacio aéreo.
Durante ese periodo se consolidaron algunos cárteles regionales, entre los que destaca el Cartel de Sinaloa, encabezado por el “Chapo Guzmán”, quien a la postre tendría la protección de los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.
Estos periodos coinciden con la primera fuga del “Chapo” y el surgimiento de la Federación de cárteles – con figuras como “El Mayo Zambada” y “El Azul”- , con quienes Genaro García Luna mantuvo una complicidad criminal, siendo responsable de las estrategias de seguridad con Fox y Secretario de Seguridad Pública con Calderón.
En el gobierno de Peña Nieto, se da la recaptura del “Chapo Guzmán” en 2016 para ser extraditado en 2017 a los Estados Unidos, lo que generó una división territorial controlada por fracciones del Cartel de Sinaloa y el surgimiento del CJNG. Se presume que durante su administración hubo sobornos y apoyo para campañas, lo que derivó en la posterior detención de su Secretario de Defensa en Estados Unidos.
En 2018 López Obrador encuentra un territorio controlado por dos poderosos cárteles, con quienes tuvo que pactar su llegada a la presidencia y compartir durante su sexenio el control político territorial bajo las marcas de Morena, el Partido Verde o MC; unos con el respaldo del Cartel de Sinaloa, otros bajo control del CJNG.
Durante su administración, es casi desmantelado el Cartel de Sinaloa, con la extradición de Ovido Guzmán en 2023 y la entrega de “El Mayo Zambada” y Joaquín Guzmán López en 2024; dejando casi el 70% del territorio nacional en manos del CJNG, según el mapeo de reacciones criminales del domingo 22 de febrero 2026.
Por eso, el crimen organizado, según la Academia de la Lengua Española, no se entiende sin la participación o subordinación del Estado bajo actos de corrupción, de control de territorios, de mercados, de lavado de dinero, de violencia y de extorsión.
Esta realidad se aprecia en el financiamiento de campañas por el crimen organizado en Mexico, en su control sobre gobiernos estatales y municipales, así como en la imposición de sus candidatos bajo la marca de cualquier partido. O como sucede actualmente, con el encubrimiento del robo de combustibles, los vínculos de Ramírez Cuevas y Adán Augusto con el crimen organizado – léase la barredora -, el lavado de dinero de Alfonso Romo, la corrupción en el descarrilamiento del Tren Maya, los muertos del tren Interoceánico y la refinería Dos Bocas, así como otros delitos que son encubiertos por la FGR del actual gobierno.








































































