Ambos destinos turísticos se colocan en el top 50 nacional por sus elevados costos de arrendamiento, reflejando el impacto del turismo y la vivienda temporal en el mercado inmobiliario regional.
Puerto Vallarta y Bahía de Banderas figuran en el listado de los 50 municipios con las rentas más altas del país, según un análisis que solo consideró localidades con al menos 50 propiedades publicadas. Según este Análisis Económico del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), el ranking es dominado principalmente por zonas metropolitanas como Ciudad de México y Estado de México, confirma que los polos turísticos también enfrentan una creciente presión inmobiliaria.
Puerto Vallarta se ubica en el lugar 21 con una renta promedio de $34,067 y una mediana de $28,000 mensuales, lo que indica una oferta concentrada en el rango medio-alto. Por su parte, Bahía de Banderas, en Nayarit, también aparece en el listado en el puesto 15, reforzando la idea de que el turismo y el auge de la renta vacacional están elevando considerablemente los precios en esta región.

Ambos municipios no solo atraen a visitantes nacionales e internacionales, sino también a residentes temporales y a inversionistas en busca de propiedades para rentas de corto plazo, lo que influye directamente en el encarecimiento de la vivienda.
Este fenómeno no es exclusivo de la zona: otros destinos turísticos como Los Cabos y Benito Juárez (Cancún) también figuran en el top 50, mostrando cómo el crecimiento del turismo ha transformado el mercado habitacional, combinando oferta de lujo con una alta demanda por alojamiento temporal.
A diferencia de grandes ciudades donde existe una mayor diversidad de precios, en municipios como Puerto Vallarta y Bahía de Banderas la influencia del sector turístico genera una menor disponibilidad de vivienda asequible para la población local.
La inclusión de estos municipios en el ranking pone sobre la mesa la necesidad de políticas públicas que regulen el equilibrio entre turismo, desarrollo inmobiliario y derecho a la vivienda, especialmente en regiones donde la vocación turística es tan fuerte como la necesidad de garantizar espacios habitables para sus residentes.