Resumen de un artículo del Dr. Wojack
Al consultar las principales causas de muerte en Estados Unidos, los datos de los CDC colocan al cáncer y las enfermedades cardiacas en los primeros lugares, mientras que las muertes relacionadas con la atención médica no aparecen como categoría propia. Según el autor, esto ocurre porque los certificados de defunción y los códigos ICD registran el desenlace biológico —como paro cardíaco o falla orgánica— y no necesariamente la intervención médica que pudo haber contribuido al fallecimiento.
Cómo se diluyen las muertes atribuidas al sistema médico
Las fallas del sistema quedan absorbidas por categorías amplias de enfermedad. Un estudio de 2000 en The American Journal of Medicine comparó bases federales y encontró una gran diferencia entre las reacciones adversas a medicamentos reportadas por la FDA y las registradas en certificados de defunción.
A partir de esa crítica, el autor afirma que, cuando se revisan auditorías y estudios publicados por investigadores del propio sector, la atención médica aparece como una causa de muerte mucho mayor de lo que reflejan los listados oficiales.
Estimaciones de al menos medio millón de muertes al año
El texto calcula que el sistema médico causaría al menos medio millón de muertes anuales en Estados Unidos, cifra que presenta como un piso conservador basado en estudios publicados en revistas como JAMA, The BMJ y análisis de instituciones como Johns Hopkins.
Una de las principales categorías citadas son los errores médicos hospitalarios. El artículo recuerda que un estudio de Johns Hopkins publicado en The BMJ en 2016 estimó 251,454 muertes anuales por errores médicos. También menciona análisis más bajos, como el informe del Institute of Medicine de 1999 y una metarrevisión de Yale de 2020, que el autor considera demasiado restrictivos.
Otra categoría son las reacciones adversas a medicamentos prescritos correctamente. El artículo cita una metarrevisión de JAMA de 1998, que estimó 106,000 muertes hospitalarias, y un trabajo de 2013 en el Journal of Law, Medicine & Ethics, que elevó la base a unas 128,000 muertes al año. También relaciona el problema con la polifarmacia y el uso simultáneo de múltiples medicamentos.
El tercer rubro relevante, según el autor, ocurre fuera de los hospitales: muertes en casa o en residencias de cuidado que no suelen detonar revisiones clínicas. El texto menciona un estudio de 1995 que estimó cerca de 199,000 muertes anuales relacionadas con medicamentos en pacientes ambulatorios, así como un análisis de 2000 en JAMA sobre el sistema de salud estadounidense.
Categorías que el autor considera subregistradas
El artículo sostiene que incluso esas cifras serían incompletas, porque muchas reacciones adversas no se reportan. Cita una revisión de StatPearls/NIH, según la cual solo una pequeña parte de las reacciones adversas graves llega a reguladores, y un reporte de Harvard que habla de un subregistro aún mayor.
Entre las áreas que el autor presenta como poco reconocidas incluye quimioterapia, vacunas, fármacos psiquiátricos, deuda médica, diagnósticos de “muerte cerebral”, aborto y eutanasia. En varios de esos apartados el texto adopta una postura crítica y polémica, al señalar que los certificados de defunción suelen atribuir la muerte a la enfermedad de base o a otras causas, no al tratamiento o al contexto sanitario.
Sobre quimioterapia, por ejemplo, recuerda el origen histórico de algunos fármacos a partir del gas mostaza, con referencia a una publicación de Yale. En el caso de medicamentos psiquiátricos, cita literatura sobre daños acumulativos y sostiene que sus efectos a largo plazo rara vez se reflejan en las causas oficiales de muerte.
El texto también relaciona la presión económica del sistema de salud con muertes indirectas. Menciona que las facturas médicas son una causa importante de bancarrota personal en Estados Unidos, con referencia a Harvard Medical School, y vincula la ruina financiera con mayor riesgo de suicidio, citando información de Duke Health.
El argumento de las huelgas médicas
Para responder a la idea de que la medicina salva más vidas de las que pone en riesgo, el autor recurre a estudios sobre huelgas médicas. Cita una huelga de médicos en el condado de Los Ángeles en 1976, en la que un estudio del American Journal of Public Health reportó una caída de la mortalidad durante ese periodo, así como observaciones durante una huelga médica en Israel en 1999.
También menciona una metarrevisión de 2008 en Social Science & Medicine, que analizó huelgas de doctores en distintos países y encontró que, cuando bajaba la intervención médica, las tasas de mortalidad disminuían o se mantenían estables, pero no aumentaban.
Conclusión del texto
“Los médicos tendrán más vidas que responder en el otro mundo que incluso nosotros los generales”. —Napoleón Bonaparte
La conclusión del artículo es que
Fuente: Dr. Wojak Substack