Por Javier Orozco Alvarado
El pasado 27 de septiembre la Organización Mundial del Turismo (OMT) conmemoró el día Internacional del Turismo, bajo el tema “Agenda Digital e Inteligencia Artificial para Rediseñar el Turismo”, cuyo propósito es “impulsar la innovación tecnológica, el uso de datos y la inteligencia artificial para lograr un sector más inteligente, inclusivo, moderno y sostenible”.
Actualmente el turismo aporta el 10% del PIB mundial y en México el 8.5% del PIB, lo que permite a nuestro país ocupar el cuarto lugar a nivel internacional en nivel de importancia.
La IA tiene un papel cada vez más importante en la dinámica del turismo en el mundo, no sólo porque está generando importantes cambios en los hábitos de consumo, sino también por su impacto en nuestra capacidad para elaborar nuevos modelos de gestión.
La IA es una pieza central en la experiencia turística porque nos permite diseñar itinerarios completos, ajustar planes en tiempo real según nuestros presupuestos, conocer el contexto socioeconómico en el destino, sus servicios y su capacidad para generar experiencias.
El acceso a múltiples plataformas de IA nos permite establecer una diferenciación precisa entre un destino equilibrado y uno saturado; su ubicación, sus servicios, la experiencia turística y la vida cotidiana de los residentes.
En la actualidad la IA nos permite apreciar que Puerto Vallarta mantiene una infraestructura aeroportuaria y una conectividad aérea muy inferior a la de Cancún, la Riviera Maya o Los Cabos. Y aunque cuenta con un importante reconocimiento por su gastronomía y su capacidad hotelera, comparado con sus competidores, es uno de los destinos con menor actividad en Turismo de Reuniones/MICE; lo que bien podría mitigar la caída en la demanda de hospedaje, restaurantes y otros negocios locales en temporada baja.
Si bien Puerto Vallarta sobresale respecto a esos destinos de playa por su importante demanda de turismo de naturaleza y ecoturismo, la realidad es que enfrenta serios retos en materia de sustentabilidad ambiental; problema que podría mitigarse si asumiera turísticamente un modelo de gestión ambiental regenerativo.
El reto para Puerto Vallarta es pasar de un modelo de gestión basado en turismo de sol y playa a uno sustentado en economía azul; como actividades acuáticas, reparación de embarcaciones, energía de mareas y vientos, servicios ambientales y aprovechamiento de residuos que llegan al mar.
La realidad es que Puerto Vallarta requiere de una importante reingeniería que contemple la rehabilitación de sus calles, andadores y su puerto deportivo; debe orientarse no sólo a incrementar el número de visitantes, sino a mejorar su productividad, diversificar su economía e impulsar la regeneración turística.
La estrategia de desarrollo para Puerto Vallarta debe priorizar el abasto de agua y su saneamiento, mejorar la movilidad metropolitana entre PV-Bahía de Banderas, mejorar la conectividad internacional y bajar la percepción de inseguridad del 65% actual a 20% del pasado.
Aunque Puerto Vallarta compite actualmente con otros destinos nacionales e internacionales, el reto es lograr que la calidad de su infraestructura urbana esté a la altura de su competencia y se convierta en un destino de alto valor.