Los incendios forestales arden por doquier, cimentando la narrativa del «cambio climático» que justifica el nuevo diseño de la sociedad y la economía que impulsa la plutocracia. El centro de España, particularmente, arde en medio de evidentes maniobras gubernamentales para empeorar las cosas: omisiones, retrasos, falta de recursos y «distracciones» son evidentes. En este contexto, se empiezan a entender los mecanismos empleados para generar estas catástrofes de creciente magnitud.
Dane Wigington, uno de los máximos especialistas en operaciones de geoingeniería climática, denuncia el uso de nanopartículas incendiarias arrojadas desde el cielo. Se trata de ingeniería terrorista para provocar un fuego descontrolado en los bosques. Este elemento se agrega al impacto general que tiene el rociado de nuestros cielos con sustancias químicas.
Asegura Wigington en uno de sus últimos comunicados: «Las condiciones de los incendios son terriblemente graves; la ingeniería climática, elemento fundamental de todo ello, impide las precipitaciones, contamina las que sí caen y vierte un polvo incendiario —aluminio, bario, estroncio y manganeso— sobre el follaje y el suelo de los bosques, además de destruir la capa de ozono, lo que permite que la intensa radiación ultravioleta destruya el follaje y obstaculice el crecimiento».
«Las operaciones de geoingeniería están alterando por completo los patrones históricos de lluvia y viento; la lluvia de nanopartículas procedente de la ingeniería climática es un polvo desecante e incendiario que recubre el follaje de los bosques y todo lo demás a nivel del suelo. Las partículas incendiarias están avivando aún más la intensidad y la volatilidad de las tormentas de fuego».
Dane Wigington es una autoridad mundial en materia de geoingeniería. Es autor de «The Dimming», un documental muy serio sobre las técnicas que se están empleando para alterar artificialmente el clima (y luego, falazmente, acusar a la «sobrepoblación» por lo que sucede).