El político zacatecano vive los últimos capítulos de su telenovela morenista entre la traición y el ridículo político en la ambición de aparecer en la boleta como candidato a la presidencia para el 2024 por cualquier partido
Se dice que hoy no solamente vivimos una temporada de zopilotes sino un tiempo de traiciones. El actual gobierno ha sido escenario de un desfile de personajes que han traicionado la idea de transformar la manera de hacer política en México.
Hay muchos, pero podemos mencionar algunas y algunos que ya no han podido ocultar su traición, como Lilly Téllez o Germán Martínez, actuales miembros del Senado de la República; Porfirio Muñoz Ledo que fue presidente de la Cámara de Diputados o Carlos Urzúa y Arturo Herrera exsecretarios de Hacienda, entre otros.
Dicho, se pueden contar los que ya se han descarado, pero seguro hay muchos más de los que continúan bajo el perfil falso, agazapados en las cañerías putrefactas y oscuras de la traición.
Ricardo Monreal Ávila
Un caso paradigmático y particularmente oscuro es el caso de Ricardo Monreal Ávila, actual jefe de la bancada de Morena en el Senado de la República. Este legislador por el Estado de Zacatecas, ha sido sospechoso de traición hacia el gobierno actual desde un buen tiempo atrás.
Esa sospecha se ha ido develando poco a poco, a tal grado de ser señalado hasta este momento como el máximo traidor que tiene Andrés Manuel López Obrador sin haberse quitado la máscara morenista y la supuesta filiación del movimiento llamado 4T.
A pesar de esos señalamientos de traidor, Monreal no ha dejado de hablar de su lealtad a morena o al presidente tanto que raya en una especie de falsario ridículo. Su afanoso protagonismo mediático lo exhibe como un hombre falso que usa la palabra que no refleja en sus actos.
Monreal Ávila es un político hecho en la escuela clásica del neoliberalismo priista bajo la sombra del expresidente Carlos Salinas de Gortari. Fue diputado federal (1988-1991) y luego suplente del senador Romo Gutiérrez quién renuncia para irse de gobernador de Zacatecas (1992-1998); ocupó esa curul de Senador por el resto del sexenio salinista y el primer sexenio zedillista (1991-1997).
No se sabe si por cercanía con Salinas o no, pero Zedillo no le permite ser el candidato del PRI al gobierno de Zacatecas y renuncia a ese partido para ser postulado por el PRD y ganar aquella elección (1998-2004).
A diferencia de Cuauhtémoc Cárdenas, Muñoz Ledo o Ifigenia Martínez, Monreal nunca perteneció a la llamada Corriente Democrática rebelde del PRI, ni tenía inquietud izquierdista alguna en su visión política. Hay quienes hoy se atreven a aventurarse de que Monreal ha sido un infiltrado de Salinas, primero como perredista y, más recientemente, en el círculo rojo de Morena.
El traidor en la misma cama
En los últimos años, el zacatecano chilango, como se autodefine, su cercanía con la derecha rancia y perversa ha estado más evidente. En el 2017, al no poder ganarle a Claudia Sheinbaum la candidatura de Morena a la CdMx, hizo tal berrinche que amagó con por fin cruzar la línea e irse a donde realmente pertenece pero una plática con AMLO detuvo su intención, de momento.
Durante su gestión como gerente de la bancada de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, el órgano de gobierno de ese poder público, no han sido pocas las veces que vislumbra maniobras contrarias al flujo de la 4T, sin embargo, como buen político mexicano, come mierda y no para de esbozar su calcada sonrisa que ensaya todos los días a la 6 de la mañana, como diría Sabina.
Una de las traiciones más visibles cometidas por Monreal en este periodo es el haber transado con la oposición en las pasadas elecciones del 2021 en la misma Ciudad de México.
Su experiencia al haber sido alcalde de la delegación Cuauhtémoc, la aprovechó bien para ir en contra de su propio partido y favorecer al PRIAN en los resultados electorales que arrebataron la mitad de las alcaldías de esa entidad política.
Hoy no pierde la oportunidad de posar con alcaldesas y alcaldes del PRIAN de la CdMx para mandarle postales de sonrisas monri a Sheinbaum y morenistas para que sepan que un traidor duerme en la misma cama.
Ambición y ridículo
Ricardo Monreal no pudo ser candidato a jefe de gobierno de la Ciudad de México y hoy pretende a como dé lugar aparecer en la boleta para presidente de la República en el 2024. Una aspiración inalcanzable en el partido que milita nominalmente.
Aunque sabe perfectamente que en Morena tiene las puertas cerradas para tal ambición, no deja de hacer campaña para ello haciendo verdaderos osos peripatéticos. Unos terribles ridículos que producen vergüenza ajena.
Y es que el llamado Rap Real con Monreal se piensa como un mensaje para jóvenes en música de rap y cantado las vanidades, egos y mentiras que le caracterizan. Una joya al ridículo.
Monreal es un político de vieja formación que piensan que los medios y el fenómeno mediático es lo más valioso para que la gente le conozca, así como cualquier trapo o botella que los comerciantes buscan vender.
Su adicción mediática ha resultado sí, en un conocimiento popular de su persona que lejos se traduce en una empatía; más bien resulta vomitivo el abuso de exposición mediática en formatos tradicionales, pero purga más su alta exhibición en redes sociales.
Uso y abuso de Instituciones para fines particulares
Monreal Ávila, se ha confrontado con gobernadores de su partido, no solo con Sheinbaum como se ha mencionado, también con Cuitláhuac García Jiménez, gobernador de Veracruz y más recientemente con la gobernadora de Campeche, Layda Sansores San Román.
En los dos últimos casos ha amagado con fundarles, desde el Senado de la República, la desaparición de poderes, un instrumento jurídico que otorga la Constitución en exclusiva a esa Cámara de Legisladores para poner orden administrativo tanto en fueros federales como estatales.
El poder de la institución es usada por Monreal como garrote contra sus adversarios políticos del mismo partido, al primero por haber metido a la cárcel a un amigo y empleado de él y, la segunda, por haberle sacado conversaciones sobre las influencias políticas del senador en favor del nefasto Alejandro Moreno Cárdenas.
Esta última confrontación está en ciernes. El zacatecano ha comprometido su poder público en favor de los legisladores opositores para evitar la reforma a las Leyes Electorales que impulsa el gobierno federal.
El traidor que todos conocen
El caso de Monreal es muy peculiar porque no es necesario que renuncie al partido y salga de sus posiciones privilegiadas en el Senado para hacerse del mote de traidor al movimiento. Sus actos acumulados durante este tiempo narrado lo califican de un traidor de facto a las causas por la transformación política del país.
Como ha mencionado el presidente Andrés Manuel López Obrador al repetir la frase “esta ancheta está muy angosta, no hay ni para dónde hacerse”, refiriendo a Juan Álvarez en los tiempos decimonónicos cuando se tenía que definir si se estaba con Santa Anna o con el movimiento liberal de entonces.
Así, de ese modo, el senador, todavía morenista, ya le ha quedado demasiado angosto el camino de la causa de la 4T y se ha decantado, en los hechos, con la oposición conservadora que ha dicho en varias voces que Monreal es más opositor al gobierno que los mismos panistas y priistas.
Capítulos Finales
Como una telenovela donde el villano siempre sale ileso de sus actos perversos, así Monreal hasta el momento. Así como esas historias de televisa, hoy se anuncian los últimos capítulos donde por fin, el malvado es descubierto en la narrativa telenovelesca.
No se sabe si Ricardo Monreal irá a ocupar un espacio en el PRI, PAN, PRD, MC o todos juntos, lo cierto es que al querer ser candidato presidencial por esos partidos y enfrentarse a la figura de AMLO, corre el riesgo de perder el poco prestigio que le pudiera quedar.
Hoy Monreal no solo vive entre la traición y el ridículo, pasa por un momento crucial de mutar su mal ejemplo político, al ser calificado por la historia como un tipo despreciable, perverso y ruin. Un mal que no se verá en el final de su vida por su avanzada edad, sino el perjuicio, muy grave por cierto, para las futuras generaciones monrealistas.









































































