Ebrard ha trabajado como un guión de película su salida de Morena para buscar la candidatura presidencial con otras siglas partidistas. En las semanas finales de la famosa encuesta que determinó la candidatura de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard Casaubón ya estaba dentro de la ruta que lo llevaría a tomar la decisión de brincar de Morena a Movimiento Ciudadano (MC).
El ex canciller obradorista montó un espectáculo previo a las encuestas, aquella conferencia donde hizo a un lado a los demás aspirantes y concentró su rivalidad con la exjefa de gobierno; otro espectáculo durante el anuncio de la ganadora de las encuestas, que no fueron reconocidas y se reclamó airadamente las supuestas anomalías encontradas durante el proceso del acopio y el conteo de las actas; y todos los espectáculos que vinieron después de los resultados donde resalta el oso que cometió al denunciar ante el Tribunal Electoral que Morena no daba curso a su demanda de impugnación del proceso de la encuesta.
Dentro de esos espectáculos post consulta, también resalta el ruido generado por el puñado de diputados morenistas afines al excanciller que amagaron con votar contra el presupuesto de la Federación para el 2024.
También hay que notar el show que dio su incondicional Malú Micher en el Senado de la República hace una semana. La mujer aprovechó cualquier pretexto para montar un berrinche, gritonear y tronar hasta su renuncia a Morena.
Hace un par de días circuló la versión que Ebrard le ponía un ultimatum a Morena para concederle entre el 26 y el 27 por ciento de las candidaturas a diputado y senador para su gente, a sabiendas que la metodología para elegir candidatos en ese partido es a través de la encuesta.
Todo lo descrito se asemeja a un scrip bien confeccionado para un fin determinado. Un manual que se debe de seguir paso a paso respetando los tiempos y momentos para poder sostener el discurso de la no traición al movimiento↓

Es una cuestión de lógica y sistemas. Es como la receta de un platillo que tiene sus tiempos y momentos de lavado de los productos, el picado, la cocción, los aditivos, su reposo y el plato servido, todo a su tiempo.
Ayer circulaba en las redes sociales carteles alusivos a la decisión que tomará Ebrard el día de mañana o este fin de semana↓
Hay que recordar que el alfil de Movimiento Ciudadano, el gobernador de Nuevo León Samuel García, tiene ya la licencia del Congreso de ese Estado para que se separe del cargo y pueda competir para la presidencia de la República. El Congreso de Nuevo León nombró inmediatamente a José Arturo Salinas Garza, un incondicional prianista como gobernador interino a partir del 2 de diciembre del presente año.
Y es que MC está obligado a reaccionar ante la amenaza que representa dejar al «nuevo» Nuevo León al PRIAN, algo que ni el gobernador activo y con licencia ni el propio partido, están dispuestos a soltar, por ello es que Marcelo Ebrard tiene abierta la puerta para su registro como candidato presidencial externo de MC, que seguramente lo hará en la próxima semana.
Nota:
La alusión del título es un parafraseo de una legendaria anécdota beisbolera que se suscitó en el Norte del país. La historia cuenta que la emoción del locutor Rosario «Chayo» Silva sorprendió al auditorio más que el resultado del juego.
Era un partido de beisbol entre los Queliteros de Hermosillo y los Ostioneros de Guaymas de la Liga del Pacífico en 1947 en la ciudad de Guaymas Sonora.
El norteamericano Bill Wright estaba al bat y el pitcher Manuel «Ciclón» Echeverría lo tenía en dos strikes y a un solo out de conseguir el triunfo. En el siguiente lanzamiento del «Ciclón», Wright conectó un batazo alto y tendido que el locutor de la XEHQ desde la emoción narraba «…y la pelota se va, se va, se fue a la veeerga». La censura en aquellos años era muy férrea y al locutor le cancelaron la licencia por un año.








































































