La decisión de poner fin a la gestión de Adriana García tomó de sorpresa a los allegados al popular centro cultural la Biblioteca los Mangos
Por Karina Macias Aguirre
Mi fascinación por el arte y la cultura me ha llevado a desarrollarme en el ámbito del periodismo cultural desde hace 20 años. He participado en diversas actividades relacionadas al arte y la cultura en la región. También he sido testigo de diversos proyectos comunitarios que han tenido un gran desarrollo; uno de ellos es la Biblioteca los Mangos. Por supuesto llegar a este punto no ha sido nada fácil, se de antemano el esfuerzo que se hace para que esta noble institución se encuentre así. Más aún, cuando no recibe recursos del gobierno y sobrevive gracias a las aportaciones voluntarias de la gente, o del buen corazón de los donantes.
Proyecto comunitario vivo
La biblioteca Los Mangos se debe a la gente, es un proyecto social. Es por ello que tiene vida. Sin embargo, reconozco en mi calidad de comunicadora, madre de familia, voluntaria y usuaria de sus servicios, que si este proyecto cultural repuntó en los últimos años, fue gracias a su gran equipo de trabajo y de una gran cantidad de voluntarios, impulsados por el liderazgo de su Directora Adriana García.
Adriana García, es y ha sido hasta el momento un pilar para la institución. Lo respalda no solo mi opinión, sino la gran cantidad personas que como yo, usan los servicios de la biblioteca. También es la opinión de maestros, voluntarios y donantes tanto mexicanos como extranjeros. Todos ellos a largo de estos años han aportado su tiempo, dinero y esfuerzo para que este proyecto comunitario siga adelante. Lograr la confianza para que una institución de esta naturaleza pueda ser solventada de esta manera, requiere de algo invaluable que Adriana ha demostrado tener: Transparencia en el manejo de los recursos, buena administración y buenas relaciones. Esta sencilla mujer, brilla por su agudeza mental, preparación, experiencia en organizaciones de la sociedad civil, pero sobre todo, por su sensibilidad, apertura y gran honestidad.
Un atentado a la cultura fuera de lógica
La noticia del despido de Adriana García fue para mí, como para mucha gente que hemos seguido de cerca el avance de esta biblioteca, completamente fuera de lógica. Sobre todo por la honorabilidad con la que habitualmente se ha manejado el consejo, y que en las buenas prácticas de la biblioteca, con este arrebato ha dejado mucho que desear. ¿Por qué un arrebato? Bien, de acuerdo a los hechos, ésta no fue una decisión consensuada con la mayoría de los miembros del consejo y mucho menos con la sociedad que debe tener un lugar de representación al ser una A.C y como establecen los estatutos.
Por otro lado mi sorpresa y desagrado se debe a que no puede haber tanta miopía, para tomar una decisión de esta naturaleza sin tener una persona con el perfil adecuado, que supla las funciones de tan importante cargo operativo. Eso, es disparase al pie, como diríamos coloquialmente, o un atentado a la cultura de Vallarta fuera de lógica. Aquí no se agrede a todo un equipo de trabajo, sino a la comunidad entera, niños, niñas y adultos que usan los servicios de este centro cultural.
Sorpresa tras sorpresa
Hace un par de meses asumió la presidencia la abogada Dinora Gómez, al menos en la práctica, puesto que aún no se realiza la asamblea formal para protocolizar el acta. Una mujer a la que creía con criterio y un alto grado de justicia social al ser “amiga voluntaria” de la organización. Bien, Dinora Gómez, le comunicó el miércoles pasado el cese de sus funciones a la directora Adriana García, sin una justificación de peso luego de 7 años de laborar en la institución. Es decir, fue un despido injustificado al no existir una razón, o tener alguna falta para tal efecto. Peor aún, la decisión se tomó sin cuórum, puesto que no hubo una asamblea con los consejeros y voluntarios para enterarlos. ¡Como si la Asociación civil fuera una empresa privada! ¿Dónde está la representatividad del honorable consejo y de los ciudadanos? Segunda razón de mi sorpresa.
La despedida
La decisión de poner fin a la gestión de Adriana García tomó de sorpresa a los allegados al popular centro cultural. No hubo preaviso, (ni el considerado por la ley federal del trabajo) ni tampoco un proceso de consulta extendida a los miembros del Consejo Directivo, voluntarios, instructores y otras instancias de la institución, que ofrece más de 50 talleres y actividades educativas. Mucho menos con la comunidad que es a la que se debe.
Una vez notificada, Adriana García se comunicó vía WhatsApp con un grupo de voluntarios anunciando la novedad: » Lamento no haber tenido la oportunidad de despedirme personalmente de cada uno de ustedes. Espero que el Consejo y la nueva dirección sea justa y aprecie en su extraordinaria magnitud el valor de su trabajo y su aportación a la comunidad a través de la biblioteca», dijo la ex directora.
Fondos privados para el finiquito
La Biblioteca Los Mangos es una institución cultural que no recibe fondos del Estado para financiar su actividad. Vive gracias a los donativos que recibe. Llama la atención que al momento de la decisión la mayoría de los miembros del consejo, ni empleados, voluntarios, docentes supieran de la determinación. Sin embargo trascendió que solo dos miembros del Consejo Directivo aportaron fondos privados para pagar el finiquito de la directora despedida: Dinora Gómez Presidenta en funciones y María José Zorrilla, miembro del consejo y promotora cultural en la ciudad. Una extraña situación, que dista mucho de las buenas prácticas que ha tenido la institución a lo largo de los años, y que ensombrece sobremanera, la imagen de las anteriormente mencionadas.
La gran paradoja
Cuando se dan los cambios sin duda son para mejorar, por tal motivo tendría que asumir la dirección alguien que supere decididamente a la persona anterior. En este caso ni siquiera hay remplazo.
Falta de respeto al consejo y a la comunidad de Puerto Vallarta. La Biblioteca no es una empresa, es una organización civil de y para los ciudadanos, que debe de tener representatividad en un consejo honorable. La mayoría, no sabía de la decisión y me siguen llamando personas con sorpresa.
La formación de un voluntariado consistente es una de las tareas más complejas, este ha fortalecido los servicios que ofrece la biblioteca a través de los talleres, cursos de verano y actividades. Tampoco fueron informados.
Suponemos que para tomar la decisión de un remplazo, es porque ya se tiene un plan emergente para la generación de recursos y operatividad de una institución como esta, mismo que asegure el pago de los servicios como la luz, el teléfono, internet, salarios del personal y que asegure el buen funcionamiento del recinto.
¿Todo esto se consideró cuando tomaron la determinación? Es una pena que a estas alturas del partido, un lugar que se ha convertido en referente cultural como La Biblioteca Los Mangos, sea boicoteado de tal manera.
Y para terminar, no olvidemos una parte fundamental: la procuración de fondos. La relación de confianza que se crea con los donantes, se teje con hilos de seda. La honestidad y la transparencia son pilares fundamentales. Eso, se logra con los años de buenas prácticas ¿Acaso lo consideraron? Tampoco.
La Biblioteca Los Mangos hoy en día está hermanada con instancias nacionales e internacionales, además de la red de bibliotecas públicas de México. Se ha renovado constantemente, tiene un gran acervo, instalaciones dignas. Es una Biblioteca con orden y seguridad para nuestros hijos. Es un centro cultural para todos, un punto de encuentro multicultural entre extranjeros y gente local que fomenta la convivencialidad, y la formación de ciudadanía a través de sus buenas prácticas. ¿Por qué boicotear un lugar que da herramientas para la vida?
¿En manos de quien está la Biblioteca los Mangos? ¿Cuál es ahora el destino de este centro cultural? Si es a la comunidad a la que se debe su existencia.
No olvidemos, que este es un lugar en el que se fomenta el arte, la cultura y la ciudadanía. ¿No tendría que ser la comunidad, junto con el consejo quienes decidan en una asamblea abierta, el rumbo de este recinto sagrado? Vaya paradoja…









































































Estoy en shock, mi hija es usuaria de la Biblioteca Los Mangos desde que tiene 3 años, y por la confianza que Adriana nos ha dado en estos años de su gestión, la pequeña es la donadora más joven. No nos sobran los ingresos y con gusto y amor donamos lo que está en nuestras posibilidades porque sabemos que es dinero bien invertido, las mejoras se han visto año a año, baños nuevos, mobiliario nuevo, mantenimiento constante. Estamos muy tristes y preocupadas. La Biblioteca Los Mangos es de los pocos lugares en PV donde brilla la cultura, es un oasis dentro de tantos bares, ruido y regueton. Gracias Adriana por tu trabajo, deseamos que este sea el inicio de un camino nuevo y maravilloso para ti.