Ahora que Carmen Aristegui forma parte de manera estructural de la plataforma mediática del Poder económico en México, se nos viene un caudal de dudas para quienes creíamos en el profesionalismo de una periodista que cubrió las espectativas de justicia social ante los arrebatos corruptos del poder establecido en nuestro país.
Esto abre la posibilidad de hacer un ejercicio libre y responsable sobre las dudas que ha impulsado la periodista con su actual proceder que acabó relegada en su espacio noticioso, lejos de las audiencias que llegó a tener en las primeras décadas de este Milenio.
La actividad periodística es una profesión poco apreciada en la sociedad mexicana. Los medios de comunicación son negocios. Los negocios tienen empleados y eso es lo que son los periodistas, empleados. Los periodistas por sí no hay manera de ser independientes. Todo medio depende de un subsidio o un patrocinio para sobrevivir la actividad.
El consumo de información de la sociedad de hoy va desde el enfoque que se le de a la noticia para tener adeptos, seguidores, lectores, likes o «vistas» que potencian atracción cuando logran cierto número de cautivos que forman una audiencia. Es esto lo que venden, una cierta audiencia que sirve como contra-prestación de un patrocinio para un mercado específico con potenciales consumidores.
Lo anterior se antepone porque se ha pensado que los periodistas se dedican a buscar la verdad y publicar lo que se encuentra en directo, fiel, objetivo. Lejos está eso de la realidad en la esfera de la información. Los periodistas, sobre todo los que tienen micrófonos que se escuchan en todo el país, tienen líneas muy bien definidas que tienen que ver con intenciones no necesariamente solo las de informar.
Cuando un periodista se pone al lado de la verdad y exhibe información que se oculta, crea adeptos y se forma una audiencia enorme dado la naturaleza misma de la sociedad a informarse desde la verdad de las cosas. La audiencia en los medios abiertos como la televisión, la radio o el mismo periódico, aunque difícil dar con la cantidad de personas que influyen, es muy bien sabido que es muy grande, debido a la repetición de la misma voz en muchos importantes centros de población del país, creando así millones de personas expuestas a esa influencia. De esa manera fue creado la mediatización de la figura Aristegui. Una figura que lejos de ser verdaderamente independiente, siempre estuvo ligada a intereses atrás del teatro.
Voceros y periodistas
En la segunda mitad del Siglo pasado, el periodismo de la prensa escrita recibía el arribo de los medios electrónicos como la radio y la televisión y las figuras del periodismo se extendían en diferentes flancos acumulando influencia social y política muy poderosa.
Las grandes figuras mediátizadas del periodismo de las últimas cinco décadas tuvieron una estrecha cercanía con el Poder, sobre todo con el Poder económico, que doblegaba mediante la prensa al poder político y social. Podemos hablar de figuras como Carlos Denegri, Zabludovsky, López Dóriga, Loret de Mola, por mencionar algunos. De ahí que cuando un o una periodista era distinto su enfoque y práctica del periodismo, se notaba y se diferenciaba de los «grandes periodistas».
Ese fue el caso de periodistas como José Gutiérrez Vivó o de Carmen Aristegui.
Del primero podemos hablar que fue borrado del mapa por el poder político (Felipe Calderón) por órdenes del Poder Económico al cual Gutiérrez Vivó enfrentó y perdió todo. Desapareció en el 2008. Dicen que vive exiliado en Estados Unidos.
Caso diferente fue el de Carmen Aristegui. Después de haber estado trabajando en distintos medios logró hacerse de un estilo que parecía fuera de todo compromiso con el Poder. Su carrera periodística tuvo enfrentamientos con los mismos concesionarios de diferentes medios como Grupo Prisa o MVS y también con el poder político como Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.
En los primeros años del Siglo, Aristegui es contratada por CNN en Español (2005) mientras trabajaba para el Grupo Prisa y Televisa en W Radio desde 2003; luego con MVS, con una desavenencia de haberla despedido unos cuantos días en febrero del 2008, se quedó en esa empresa hasta que el concesionario le cierra la puerta definitivamente en el 2015. En CNN sigue hasta la fecha.
Aristegui, la periodista «independiente»
María del Carmen Aristegui Flores, nacida en la Ciudad de México e hija de inmigrantes vascos que huyeron de la España franquista, como conductora de radio tuvo una influencia social muy fuerte a raíz de la apertura en sus espacios radiofónicos a la crítica y la denuncia pública de actos de corrupción de la vida política, que es el focus de su actividad periodística.
Aristegui abrió espacios a la oposición cuando estaba vedado, cuando se veía mal darle una entrevista a quien tenía posturas contrarias al gobierno o retomar información que afectará al presidente en turno.
¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto?
Así sucedió en aquella cobertura informativa que le dio al entonces diputado Gerardo Fernández Noroña que, en los tiempo finales del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa acusó al presidente de alcohólico y así tomar las decisiones de país. El diputado exhibió una lona con la leyenda «¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No, verdad? ¿Y por qué lo dejas conducir el país? ”
Aparte de mencionarlo, la conductora Aristegui tomó el tema como propio y le lanzó preguntas muy incómodas a Calderón en aquel 2011, “¿Tiene o no problemas de alcoholismo el Presidente de la República? ¿Debería realmente la propia Presidencia de la República dar una respuesta clara, nítida, formal al respecto? No hay nada de ofensivo cuando alguien, si es que fuese el caso, atraviesa por un problema de esta naturaleza”. Inquirió la periodista desde los micrófonos del Grupo MVS. El concesionario la despidió negando toda presión de la presidencia para después, en poco días volver a contratarla.

El caso Aristegui se expandió por todo el país y apareció un fenómeno social poco visto: que la gente salga a protestar en defensa de una persona. Un acto mayor que cualquier premio; algo que no lo cuenta cualquiera y menos en una actividad como el periodismo, el del vital servicio de informar. La noticia ya no era la pancarta que le decía «borracho» a Felipe Calderón, tampoco el evidente enojo del presidente o el mismo acto de despido por el concesionario, no. La noticia era ella.
El 7 de febrero del 2008, una multitud se apersonaban a las puertas de la radiodifusora de MVS y exigía en nombre del Derecho a la Información, que regresara a la periodista a su programa radiofónico.

Después de unos días, «por fortuna -dice la Oficina de Derechos Humanos del Alto Comisionado de la ONU-, la madurez de la empresa y la periodista, junto con el papel activo de la audiencia y otros actores preocupados por la libertad de expresión en México, han llevado a ambas partes a reanudar su relación y a renovar la conducción de Aristegui en su noticiero de MVS a partir del día de hoy, lunes 21 de febrero de 2011″.
¿De parte de quién? dice Calderón
El tema sobre el despido de Aristegui por MVS y el gobierno de Felipe Calderón arroja un primer plano de enojo al máximo del expresidente por una información proveniente de un concesionario que estaba negociando el traspaso financiero por el uso comercial de la Banda 2.5 GHz, un bien de la nación de valor incalculable que traía una rebatinga que cituaba un segundo y tercer plano.
Un segundo plano sobre el conflicto financiero de un concesionario contra las instancias de decisión político-administradora que brindaban, en ese momento, preferencia a los competidores, en este caso, Televisa, que se vio agraviada por la cobertura que le dio MVS al caso de la llamada «Ley Televisa».
Este conflicto entre los enormes corporativos trae el tercer plano, Aristegui. Por obvias razones, Aristegui acompañaba al empresario de la media industry en su estrategia contra el gobierno. Con bono o sin él.
Entonces, a quien convenía más ese «periodismo independiente y arrojado» era al mismo corporativo, las líneas periodísticas tenían que trabajar para su causa. Esto pone muchas dudas de todo lo que pasó en la apariencia, ¿cómo explicar el regreso de Aristegui a MVS? ¿Por la presión de la gente? ¿Por la tolerancia gubernamental? ¿Arrepentimiento de la buena alma del concesionario? ¿Qué se rescata de la lectura que facilita los planos dos y tres? ¿Da el tema para formar escenarios? ¿Estaba Aristegui involucrada en la trama del primer plano? ¿Cobró por los servicios extras?
Mientras pasaba el tiempo, Aristegui se expandía por todo el territorio como la heroína moderna que enfrenta al máximo poder despótico. Su audiencia se acrecentó a la par de una mayor influencia social. Si el evento del «Calderón alcohólico» no fue parte de una constante informativa que buscaba un objetivo particular, entonces estamos ante la presencia de una periodista independiente que es empleada, con sueldo, por un concesionario radiofónico que negociaba con la Federación, representada entonces por Calderón, la adquisición de la concesión de la Banda de los 2.5 Ghz., una concesión por demás valiosa que no pudo sostenerse por decisión presidencial.
La Casa Blanca
Aristegui se mantuvo como el personaje que ansiaba el país, alguien que enfrentara el mal, que abatiera a los malditos que hacen daño al país, desenmascarar a los corruptos extremos. Esos actos de valentía hacía gigante a la mujer; sonreía y agitaba las manos como la Diosa del Periodismo.
Casi 4 años más tarde, a finales del año 2014, Aristegui y su equipo publican un reportaje de corrupción del mismísimo presidente de la República: La Casa Blanca de Peña Nieto.
Fue una investigación profunda con todos los detalles que dejó muy mal al gobierno federal. Es un relato de corrupción por la supuesta compra de una lujosa casa ubicada en las Lomas de Chapultepec, una zona muy exclusiva de la Ciudad de México, «vendida» en 86 millones de pesos por una empresa que era contratista (Grupo Higa) del gobierno federal.
El reportaje fue ampliamente difundido por todos los medios por lo que sus autores tuvieron espacios en medios para hablar sobre el trabajo y algo que llamó la atención fue que el motivo que detonó la investigación fue una supuesta curiosidad de los reporteros involucrados en una publicación de Angélica Rivera mostrando su casa a la revista de entretenimiento «Hola» en abril del 2013, cinco meses después de haber sido nombrada Primera Dama.

Pero las cosas muchas veces no son lo que aparentan y los relatos y hechos suelen ser una realidad montada para un destino manifiesto y oculto de una manufactura muy bien cuidada. Y es que el impacto mediático del reportaje tenía destinatario de alta sensibilidad que a veces no es suficiente la valentía para salir avante. ¿Se puede pensar que había algo más que la valentía de la periodista famosa? ¿Habría también un segundo o tercer plano que no se alcanza a ver tras la pantalla gigantesca del primer plano, el plano que vemos todos?
¿De parte de quién? dice Peña
El equipo de reporteros que trabajó con Aristegui en el reportaje, mencionó que la base de toda la investigación nació desde la nata curiosidad de lo presumido por Angélica Rivera en la publicación de la revista Hola el 24 de abril del 2013. Casi 2 años después, el 9 de noviembre del 2014, publican el reportaje de La Casa Blanca de Peña Nieto» que fue retomado casi simultáneamente por la revista Proceso, el periódico La Jornada y el portal de Sin Embargo. Una bomba.
La explicación del porqué la casa, la da la Fundación Premio Gabriel García Márquez que dice que «el punto clave fue el fallo para construir el Tren de Alta Velocidad México-Querétaro (el cuál sería el primero en su tipo en América Latina), pues a la fase final de la licitación llegó un único consorcio empresarial, entre las que estaban una paraestatal del Gobierno chino y Grupo Higa. Ese grupo finalmente ganó la multimillonaria obra. El Gobierno mexicano defendió el concurso. Pero tres días antes de darse a conocer la investigación periodística, el Gobierno canceló de forma abrupta el fallo«.
El primer plano es abrumador por la teatralización mediatizada de la denuncia. Abarrotó los medios en un abanico de cobertura de denso y grueso umbral.
El alud de la cobertura mediática no dejaba observar, en un segundo plano, con mayor amplitud, la vital y estratégica jugada geopolítica utilizada para neutralizar a China y sus pretensiones de implementar en México el uso de transporte de pasajeros por ¡tren! ¡Por Dios, dónde andaba la cabeza de Peña Nieto! El servicio de tren para pasajeros en México está vedado desde la política de privatización de las vías férreas por parte de Ernesto Zedillo Ponce de León a finales del Siglo pasado.
Jugada exitosa y de partida doble fue el reportaje de la Casa Blanca sobre todo para los Estados Unidos, porque no permitió que China entrara a México en una actividad fundamental de la sociedad; en primer instancia coartó la llegada de China en el servicio de transporte de pasajeros por tren y, la otra partida es el negado servicio de transporte de personas por tren por que éste está comprobado que lastima el amplio espectro de negocios del petróleo, la venta de gasolinas y derivados, auto-transportes, refacciones, carreteras, mantenimientos y otras cosas más oscuras.
Esta ecuación resulta nuevamente en ubicar a Carmen Aristegui en un tercer plano. El reportaje y el trabajo mediático la pone visible como parte actora de la trama que parece llena de intereses mayores que la misma corrupción de Peña Nieto. Aquí puede haber personajes oscuros que hoy visiblemente trabaja para ellos. Me refiero a Claudio X González. No hay que olvidar el vínculo tan cercano que tiene este personaje con el gobierno de Estados Unidos.
X. González, tan afamado el día de hoy, en aquel momento de la Casa Blanca, traía en manos el pleito cerrado contra los maestros de la CNTE y el impulso de la reforma educativa desde su asociación Mexicanos Primero. Y tampoco hay que dejar pasar el enojo que tuvieron estos personajes encumbrados con el expresidente Peña Nieto que le confío a López Obrador mucha información sobre eso que dice el actual mandatario que la va a sacar mediante un libro el próximo año.
Todo eso enrarece más la genuina labor periodística y la torna, al menos, en sospechosa de algo pensado, planeado y ejecutado. Casi a la perfección.
¿Iniciativa genuina? ¿Filtración? ¿Trabajo de inteligencia?
A casi nueve años de la hazaña periodística, hoy las cosas son muy distintas. Carmen Aristegui perdió mucho por no decir que se desplomó. Hoy tiene su propio espacio informativo desde el portal aristeguinoticias.com desde donde emite su noticiario de 7 a 11 Hrs. y transmite en vivo por las señales de la estación de Radio Centro llamada Universal en el 88.1 FM de la Ciudad de México. Escribe una columna en el periódico Reforma y conserva su programa en CNN.
Carmen Aristegui sigue aun con la línea contragobierno, pero no se percató que en el 2018 cambió la tendencia de los gobierno que ella venía combatiendo, la tradicional manera de gobernar en México dio un giro. La conductora de radio, en este sexenio se unió a la línea que siguieron los voceros como López Dóriga o Loret de Mola por mencionar un par, que siguieron la misma tónica de mentiras y golpeteo contra el actual presidente que ha sido rival de los del Poder Económico que patrocinan a estos personajes. Hoy Carmen Aristegui ya no se diferencia entre periodistas y voceros. Se sumó al equipo de los que cobran por palabra escrita y hablada.
En este sexenio Aristegui Flores se ha vuelto una vocera más, que no solo golpea a cada momento al gobierno actual que encabeza Andrés Manuel López Obrador, sino que también publica trabajos de investigación contra la familia del presidente como el reportaje llamado «Sembrando Vida y la Fábrica de Chocolates».

La intención del reportaje llevaba la jiribilla de los anteriores trabajos de Aristegui, sin embargo, este fue todo un fiasco que se reflejó en el olvido total. El presidente, contestó al reportaje acusando a Aristegui de no ser una periodista independiente por que, dijo, “hicieron una investigación mentirosa, sin fundamentos, para buscar mancharnos…no es cierto lo que están planteando en su reportaje y también aclarar que Proceso y Carmen Aristegui nunca han estado apoyando nuestro movimiento, ellos dicen que porque son independientes. Pero independientes del pueblo, nunca han hecho un periodismo a favor del pueblo, entonces nomás, dejarlo en claro, porque luego hay confusión; se piensa que estos medios seudo objetivos, seudo progresistas, seudo independientes tienen vinculación con nosotros y no”.
¿Cómo que nunca han hecho un periodismo a favor del pueblo? ¿Y la cobertura del borracho conductor de la nación? ¿Y el laureado reportaje de la Casa Blanca de Peña Nieto? ¿O el tema de la trata de blancas del exlíder del PRI en la CdMx?
Si fue genuino el interés periodístico y fue la iniciativa propia que movió el reportaje del que han pregonado como el golpe periodístico más espectacular de la historia de México, tienen merecidos todos los premios del mundo y de la galaxia entera, pero, ¿que pasa si no? ¿Qué pasa si todo esto pertenece a un montaje más fino y mejor llevado que cualquiera que haya hecho Carlos Loret de Mola, maestro de maestros de los montajes en México?
Carmen Aristegui ha sido un personaje recurrente en los diálogos de la conferencia de prensa mañanera, AMLO ha dicho que Aristegui se quitó la careta por fín, «¿cuánta gente creyó que era una periodista independiente, distante del poder económico, defensora de causas populares, justas?, Nada, se valió de una circunstancia donde todo estaba cerrado, no había redes sociales, o sea, no había democracia; entonces con dos, tres denuncias autorizadas pues no había otra cosa y se hizo muy famosa» mencionó hace un par de semanas sobre Aristegui y acrecentó las dudas sobre la probidad periodística de la hoy vocera del Poder económico.
¿Con dos, tres denuncias autorizadas?, ¿autorizadas? ¿Por quién?
El presidente de México cuenta con información gorda, cruda, oscura. No se ha cansado de referir al encuentro que tuvo con el expresidente Enrique Peña Nieto en las postrimerías de su triunfo electoral apabullante del 2018, donde el presidente saliente le confesó la situación que imperaba en la política profunda en la relación con el Poder económico, esa política que no se ve, que no se oye ni se escucha, pero existe.
Recientemente el mandatario fue un poco más detalloso al respecto cuando dijo que «acuérdense lo que pasó con el licenciado Peña, luego que les dio todo, que los ayudó, los encumbró a los mandamases, se inconformaron con él por algunas cosas (¿?) y se le fueron encima y lo convirtieron en el payaso de las cachetadas. Era como deporte nacional cuestionar, golpear al presidente Peña, los mismos que habían sacado provecho. Por eso, una vez el presidente Peña ya cuando yo era presidente electo y ya me tocó platicar con él, se quejó de que lo habían traicionado estos que se sentían dueños de México. Ya les comenté que, como soy historiador, cuando me dijo eso la primera vez pues nada más internalicé lo que me había dicho, pero la segunda vez ya le pregunté que quiénes eran, para saber«, confiesa el mandatario.
De todo eso que insinúa y no dice el presidente, se puede entrever que consta con información sustancial del inusual proceder en este sexenio de la laureada periodista Carmen Aristegui; ahora que complementa y es parte en la práctica, del equipo de Claudio X. González, ¿podremos aventurar que el reportaje de la Casa Blanca, atrás estaba el aparato de investigación que se estaba conformando con el nombre de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) que nació un año después? Uno de los miembros fundadores de MCCI, dirigida por Claudio X. González, perteneció al cuerpo de investigadores del caso La Casa Blanca de Peña Nieto. Este vínculo evidencia la estrecha relación que podría haber entre Carmen Aristegui y Claudio X. González.
Colofón
Este escrito no es otra cosa que un ejercicio sobre las dudas que producen más dudas. Es hasta de sentirse agraviado cuando se adentra uno un poco a las dudas y aumenta la advertencia de un gran timo, de una gran farsa. El sentimiento es decepcionante ¿Cómo se puede llegar a tal manipulación? Es grosero.
Aumenta más la duda sobre el caracter «independiente» del ejercicio periodístico en el caso de la Casa Blanca, cuando rascas un poquito más sobre quiénes son el grupo formado por Carmen Aristegui para el caso: Irving Huerta, Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Sebastián Barragán y Gustavo Vázquez que publican el reportaje La Casa Blanca de Peña Nieto, basada en una investigación periodística que demostraba un caso de corrupción y que fueron multipremiados al igual que la conductora.
Irving Huerta labora en una organización mundial que está atenta a lo que pasa en el mundo del periodismo connecta.com que está vinculada a organizaciones con mucha cercanía al gobierno de los Estados Unidos. Rafael Cabrera que ha trabajado para la revista Emequis, periódico Reforma y Animal Político, sigue participando con aristeguinoticias.com. Daniel Lizárraga trabaja en el CIDE y en talleres de la Fundación Gabo y fue fundador y coordinador de equipos de investigación en Mexicanos contra la Corrupción a cargo de Claudio X. González. Sebastián Barragán trabajó para El Universal, Milenio y Gustavo Sánchez que en su perfil de Linkedin, dice que actualmente trabaja en Canal Once.
El caso es que, ante el descubierto que Carmen Aristegui trabaja en sintonía con la misma agenda de los que impulsan el Frente Amplio, surge la pregunta ¿desde cuándo ha trabajado con ellos? ¿Fue un instrumento de operaciones especiales? Hoy, no hay duda que Carmen Aristegui está en el nado sincronizado que comanda Claudio X González en el golpeteo al presidente actual de México.
Si atamos todos esos acontecimiento y lo ponemos en el contexto de hoy, cobra mucho sentido la gran utilidad del periodismo. Por eso es pertinente generar planteamientos de interpretación diferentes del fenómeno mediático llamado Aristegui.