Primero hay que decir que ciertamente en los dos frentes antagónicos (únicos autorizados por la Ley, que ellos mismos han impuesto para manejar los recursos y el destino del país), que pugnan por la presidencia de México para los próximos 6 años, adelantaron el proceso electoral establecido por la Constitución para elegir a los candidatos presidenciales, algo inédito y sorpresivo.
Cierto también es que en las dos grandes coaliciones se está llevando a cabo ese proceso electoral sin ser electoral, donde no hay votos sino consultados, algo como votos pero sin validez con la que designarán al candidato que le nombran otra cosa sin decir candidato y el mismo partido dice que será el candidato. Obvia la treta.
Sí, suena como a que es un proceso chueco, no legal, pero no, ya los validaron que están en su derecho para que los aspirantes visiten todo el país, pinten bardas, paguen espectaculares, salgan en revistas de chismes, hagan productos parafernalios y propagandísticos, todo a costa del erario público, en fin, todo un enorme gasto para que 1500 personas en todo el país, suertudas de ser consultadas, decidan a la persona que será el representante de más de 128 millones de mexicanos.
Lo anterior lo digo por la coalición de Morena y aliados no por el llamado Frente Amplio por México, porque pongan a quien decidan en el Frente, la ola morenista sigue en todo lo alto en las preferencias del votante, por ello el nerviosismo de algunos aspirantes en la Coalición de Morena, PT y Verde, porque saben que quien quede como candidato, o el nombre que le hayan inventado, será ratificado el primer domingo de junio del 2024 en las votaciones generales y legales.
Frente Amplio por México, la apuesta por la mentira
Lo de posibilidades bajas o muy bajas de que el Frente logre ganar en la contienda electoral del 2024, son sostenidas no solo por las sondeos y encuestas, también es porque la oposición carece de un proyecto de gobierno que convenza a la gente, su estrategia se ha centrado solo en golpear al presidente y sus acciones.
En todo el sexenio obradorista no ha habido propuestas, alternativas o intentivas de mejoras en las condiciones sociales de parte de la oposición; se han dedicado al uso del montaje, la diatriba, el insulto, la mentira, han falseado la realidad en todo, cuando digo todo ¡es todo! Para la oposición todo fue malo, no hubo nada que se pensara trabajar de la mano, bueno, ni siquiera la reforma constitucional para que el litio fuera propiedad pública, como el petróleo o la generación de electricidad, les pareció adecuado. Y todas esas mentiras y falsedades fueron utilizadas por los medios masivos de comunicación que, aunque algunos cayeron (siguen en eso), la verdad es que la mayoría vio lo obvio que solo avivó los debates en la mesa del comedor y la mentira cae por sí sola.
Para un ejemplo fehaciente y claro de montajes y mentira como política de la derecha, la última estrategia fallida sobre el supuesto «fenómeno social» de Xochitl Gálvez, de pena ajena la verdad. En los comedores familiares hay debate, que si quitarán las pensiones, que las medicinas, que los niños con cáncer, que el tren maya… y aunque sea estrategia de la derecha, algunos la defiende, pero el tema de la Senadora sin licencia y aspirante por ser la candidata del Frente, no hay discusión, todos están de acuerdo en la burda maniobra mediática de una persona pobre de capacidad y de alta resistencia al ridículo.
El Frente Amplio por México, hasta el nombre lo tiene, nomás falta que le agreguen Mexicano Primero, Va por México, Mexicano vs la Corrupción…el uso de la palabra México por el magnate venido a activista Claudio X. González. Se puede afirmar que el Frente es otra de sus tantas organizaciones con el membrete de México, algo que molesta por el uso clasista de México con connotaciones de propiedad, como una gran hacienda de la colonia. Ellos son los que deciden, ahí no hay democracia. La democracia no existe para los poderosos, ellos son la democracia.
La única posibilidad que este reducto de mexicanos triunfe en las elecciones del 2024, es través del fraude o una violencia exacerbada que impida el acto democrático. Se puede generar un caos o un magnicidio, no se sabe, pero cierto es que es mediante estos instrumentos perversos y criminales la única opción de trompicar el proceso legal.
Morena y aliados entre bombas de traiciones
No es la primera vez que se habla de traiciones al interior del partido del presidente López Obrador; el mismo ha hablado de las fallas que tuvo en la elección de sus piezas políticas a la hora de nombrar secretarios, ministros, fiscales y otro tipo de funcionarios con decisiones cruciales para hacer realidad la transformación pretendida del país.
Dos de las fallas del presidente más evidentes que tuvo que soportar una alta traición fue la aceptación en su primer círculo de un tipo que a luces era el topo de los empresarios poderosos de México y le confirió la capacidad de agregar gente de su equipo como funcionarios de alto nivel, pero de eso hablaremos después; el otro es el senador con problemas narcisistas que todo el sexenio se la pasó intrigando hasta configurarse como el más alto traidor, aunque al parecer no le salieron bien las cuentas y al final tuvo que redimirse y pedir perdón al presidente; ahora Ricardo Monreal Ávila es uno de los aspirantes que suspiran por la candidatura presidencial de este bloque de partidos.
Monreal es un político muy hábil y calculador de la vieja guardia priista protegido de Salinas de Gortari cuando fue gobernador de Zacatecas, muy resistente al ridículo y adicto al lampareo mediático, sigue muy activo aunque sin ninguna posibilidad de ganar la preferencia de la encuesta.
Esa habilidad del viejo político zacatecano lo hacen figurar como la mente que está atrás de la desmesurada ambición. No se puede descartar que el argüende que trae Marcelo Ebrard Casaubón, otro de los aspirantes a ser candidato por esa coalición, se trate de una jugarreta maquinada desde la concertación de acuerdos particulares de estos dos personajes.
La queja de Ebrard, avalada por Monreal, no es otra cosa que meter ruido e insinuar la ruptura con el proceso. Ambos elementos el ruido y el amago, han sido como la leña al fogón para la estrategia de golpeteo de la oposición a través de sus medios de comunicación. Los arreglos entre estos dos personajes es una madeja que se pueden ver los hilos de procedencia. De nadie es desconocido el odio de Monreal a Claudia Sheinbaum Pardo, otro personaje que aspira a ser candidata presidencial.
Esta tremenda aversión de Monreal con la ex jefa del antiguo DF, se ha reflejado desde que Sheinbaum le ganó la partida interna en el 2018 para el gobierno de la CdMx y reforzada esa aversión en su venganza electoral de la Ciudad de México en el 2021 además de los distintos encontronazos que han figurado a lo largo del sexenio.
Lo que más interesa a Monreal es que Sheinbaum no gane la encuesta porque de hacerlo, Monry tendría que irse de embajador a las Islas Kiribati para el siguiente sexenio.
Por otro lado, Monreal ha tejido muy bien el manejo político con otros partidos, en particular con Movimiento Ciudadano de su amigo Dante Delgado, tanto es su trabajo cercano con ese partido que su secretario técnico para la Jucopo en el Senado fue José Manuel del Río Virgen, un connotado miembro del MC y que a la postre se batió a muerte con el gobernador de Veracruz Cuitláhuac García Jiménez para salvar de la cárcel a del Río Vírgen acusado de asesinato.
No es fortuito entonces que el alboroto que Ebrard ha suscitado en las entrañas de esa coalición, se le atribuya a un rompimiento (que aunque lo ha negado y ha dicho que no se va de Morena), para una posible eventual candidatura presidencial con MC que, al parecer, le tendrían la cama lista.
Las anteriores conjeturas pintan el escenario y la verdad es que Ebrard ha actuado muy inocente atentando contra la inteligencia del electorado por su estrategia de golpeteo. Inocente porque la verdad es poco creíble sus evidencias que rayan en el clásico montaje que la oposición nos tiene acostumbrados, y es que hace un par de días, Ebrard sube a su plataforma de redes virtuales una evidencia donde supuesta gente de Sheinbaum está repitando una barda que ya estaba pintada con su nombre y mensaje. Justo en el momento que la estaban repintando llega Marcelo a quejarse con los pintores.
Lo obvio los vuelve burdos.