No hay Cuarta Transformación en los hechos, lo que hay es la posibilidad de iniciar la Segunda Transformación de México, la transformación de los hij@s de la chingada; los hij@s de esa mujer mancillada y vejada por el ignorante español.
Sin duda el aporte epistemológico del significado de la llamada Cuarta Transformación de México (4T) contribuye en gran medida a poner el tema en las aulas, en los trabajos o en la misma cocina de nuestras casas.
El debate sobre el tema genera reflexión y empuja a la búsqueda de argumentos que ayuden a entender las definiciones y significados del proceso de la historia de México, incluida aquella mujer mancillada y violada de la cual provenimos los hijo@s de la chingada.
4T como slogan
Cierto que cada sexenio le imprime su temática en el afán de la mercadotecnia política como lo fue el tema de Solidaridad de Salinas, Progresa de Zedillo, Oportunidades de Fox, Para que las drogas no lleguen a tus hijos de Calderón y el Prospera de Peña. Todos desde el afán de simular desde el engaño propagandístico.
Y todos siguiendo un patrón de gobierno, que, si bien se le atribuye a Salinas, la fuente del poder viene de más allá de su estatura política. Pensemos en Salinas como el mejor peón encontrado para llevar un plan tipo, por mencionarlo de una manera, virreinato.
La 4T, sin duda, como eslogan, es utilizado como las anteriores administraciones, igualmente con el afán propagandístico. Pero ciertamente es diferente en el fondo y por eso conlleva a la reflexión profunda sobre el asunto.
Además, tiene la diferencia de un liderazgo mucho más poderoso. El personaje que lo impulsó, lo viene hablando desde hace rato entre golpes (fraudes), calumnias (campañas sucias) e insultos (loco).
Permiso para gobernar con gobierno paralelo
Este afán terco de Andrés Manuel López Obrador obligó a los grupos que administran el poder en México a tener que abrir la puerta so pena de ser derribada por una multitud.
Y abrieron la puerta no por temerosos o por buenas personas, no. La apuesta de los controladores del poder en México a seguir manejando las decisiones, está en la construcción del gobierno paralelo creado exprofeso; la erección de una buena cantidad de organismos autónomos que ellos controlan totalmente, como lo que es el IFETEL, de importancia vital en una sociedad.
También tienen algunas instituciones establecidas que no están sujetas al voto democrático como es el Poder Judicial, que no necesitan a la muchedumbre para manejar servidores públicos que velen sus intereses. Además de los poderes establecidos, tienen a los poderes fácticos como son los medios de comunicación o los corporativos empresariales que controlan los alimentos o la banca, por mencionar algunas actividades vitales de una sociedad.
Es decir, el permiso del virreinato para conducir el país radicó en la posible recuperación del control total de lo que representa la administración pública para este 2024, cosa que lo ven viable a través de la elección precisa de la persona que sucederá al actual presidente, sea de Morena o de la oposición.
Es aquí, precisamente, donde no encaja la llamada 4ª. Transformación de México.
Porque realmente no estamos ante una cuarta vez que se transforma este país… esta tierra… este espacio en el Planeta.
De aquí partimos.
La mítica historia del México independiente
Un poco de antecedentes
La historia de nuestro territorio no cambia con las denominaciones asignadas durante su historia. Antes de la invasión española en 1519 y la ocupación total del territorio a partir de 1521, hay una enorme historia que la mayoría de los hoy ciudadanos de este país desconocemos casi en su totalidad.
La historia de México no se debe de suscribir solo en el periodo de los Estados Unidos Mexicanos (213 años), definitivamente que no. Antes de que se aniquilara el mundo prehispánico, había un caleidoscopio de culturas que dominaban regiones, con su propia cosmovisión, lenguaje y forma de ver la vida.
Esa información tan vasta ahora se encuentra supeditada a estudiosos en la materia, ni siquiera a estudiosos en general. Un doctor en filosofía, por ejemplo, tiene los conocimientos sobre el pensamiento humano de visión europeísta pero no de pensadores oriundos de estas tierras. Pareciera como si no hubiera existido el pensamiento filosófico indígena.
Lo anterior ilustra de que el pensamiento actual de nuestro país, esta anclado en la herencia política que dejaron los españoles en 1810 y encadenado a esa visión porque, en realidad lo que hubo fue eso, liberación nominal, cambio de nombre, pero sin cambiar el proceso social en la cuestión económica, idiomática, religiosa ni epistemológica, hasta la fecha.
Dudas del pasado antiguo sin responder
Por tanto, entonces, podemos preguntarnos desde ahí, ¿cuántas transformaciones ha habido en nuestro actual territorio? Bueno, si pensamos en el México de 213 años a la fecha, ¿cuántas transformaciones ha habido?
Quizá la primera pregunta amerite un estudio profundo para dar una respuesta más certera por las regiones y culturas que han conformado nuestro país en la historia antigua donde florecieron en regiones específicas culturas diferentes en tiempos distintos como la Olmeca, Maya o Cucapá por mencionar algunas.
Pero a pesar de que las culturas existentes en aquel entonces eran diferentes entre sí, puede pensarse que había alguna coincidencia en alguna parte de la cosmovisión y la cultura de habitantes de estas tierras. Me atrevo a pensar, por ejemplo, una coincidencia generalizada: el respeto a la virtud de la Tierra.
En cambio, no se puede hablar lo mismo de la cultura que llegó en la invasión europea con sus armas y su peste. Las coincidencias en su forma de ver la vida son muy distantes, incluso pareciese que vinieran de otro planeta.
Entonces, es posible que desde ahí, sí se pueda hablar de una transformación.
¿Y cuántas transformaciones ha habido desde la mítica historia del México libre?
Si respondemos la segunda cuestión, se puede concluir que, desde esa invasión de europeos a México, no ha habido transformación alguna.
En estos 213 años de una supuesta soberanía e independencia, ha sido de lucha permanente contra la herencia española de 300 años que no ha dejado de existir como parte hegemónica de los quehaceres sociales de nuestro país.
Independencia
El movimiento de Independencia fue ejemplar desde el pensamiento emancipador de Hidalgo o Morelos, pero quedó sepultado a la hora de la victoria y entrada triunfal de los mismos españoles vistos como héroes nacionales que solo cambiaron en la letra la condición de «país independiente» mientras en los hechos sucedía lo mismo como cuando los virreyes.
Quizá desde ahí, desde el movimiento de independencia, nació la segunda dependencia colonial, ahora con otro país de fuerte barbarismo fundado por otros europeos que, al igual que los españoles habían asesinado y exterminado a los propios de aquellas tierras: Estados Unidos.
Tanto fue su influencia de esos bárbaros euro-americanos, que los mexicanos adoptamos su denominación para llamarnos como país Estados Unidos Mexicanos, una franca copia. Error que no ha sido corregido.
Este movimiento es lo que la 4T pone como la primera transformación del país. ¿Cuál transformación? Ah, el nombre, sí.
Esa transformación donde los hacendados seguían gobernando al país; donde no participaba el pueblo para elegir a sus gobernantes; donde la instrucción educativa seguía siendo de pudientes; donde la religión se seguía manejando como política; donde la desigualdad, el racismo, el clasismo o la discriminación seguía siendo parte de la normalidad existente antes de la independencia.
Cambiaría eso de transformación, por ubicarla por la primera gran lucha por la emancipación que se consiguió hacer sentir a la población como persona independiente, no súbditos ni vasallos de ninguna corona, al menos en papel.
Guerra de Reforma
Luego la segunda transformación que se cuenta en las 4T, la lucha entre liberales y conservadores que termina con la separación de la iglesia en las tareas civiles, un gran logro sin duda, pero que no llevó a ninguna transformación en el país.
Ciertamente, el triunfo de los liberales frenó la ambición de los lacayos con dinero, los conservadores, que, por mantener sus privilegios, eran capaces de “vender” el territorio nacional a cualquier gobierno que le garantizara estar por arriba de los indios y mestizos que cada vez reclamaban más y más derechos.
Y la iglesia católica, fiel a su historia de estar al lado de los desalmados y degenerados, como los españoles mismos que exterminaron a millones de indígenas a lo largo de 300 años de ocupación directa, hasta, incluso, avalar la horrorosa acción de decapitar a Hidalgo y exhibir su cabeza por diez largos años en la plaza de la ciudad de Guanajuato.
La emancipación administrativa de los registros sociales, la expropiación de tierras a la iglesia católica y la defensa del territorio, fue sin duda, el gran logro del movimiento liberal en la segunda mitad del Siglo XIX. Pero no se transformó la vida y la esencia.
Los hacendados se hicieron más fuertes; la educación seguía inaccesible; la religión católica acató, pero siguió el poder de su credo; la desigualdad, el racismo, el clasismo y la discriminación, no solo no paraba, aumentaba. ¿Dónde quedó la transformación?
La Revolución
Viene entonces la 3ra. transformación del país según la visión del actual movimiento llamado 4T. La guerra por la democracia, las tierras y los derechos sociales estalló en 1910, exigiendo la devolución de las parcelas y elecciones robadas por un poder político-económico que, casualmente eran los mismos que la Independencia y la Guerra de Reforma habían transformado.
El movimiento revolucionario logró echar a la figura que resaltaba de ese poder hegemónico, pero no sólo él era ese poder. La verdadera revolución se vino hacer 24 años después con el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río, pero las fuerzas externas de afán cleptómano no dejaron que prosperara y, después de la Segunda Guerra Mundial, regresó el sistema virreinal disfrazado de democracia, libertad y desarrollo.
Bajo esa sombra vivió el país; cobijado en los principios del fraude, la simulación y, sobre todo, la corrupción como política para mantener perenne ese subdesarrollo en todo el pueblo y en el desarrollo de lujos y excesos de la élite que hasta hoy, gobierna al país.
4T
Entonces, ¿cuáles transformaciones?
Llegamos a la 4T a partir del 2018 donde un personaje de arrastre social es elegido por una abrumadora mayoría para administrar la riqueza pública, pero no tiene el aval de esa élite entreguista -ahora no a un rey sino a un sistema corporativo mundial-, heredera del sistema de haciendas en el México bajo el yugo español, y ahora convertidas en empresas corporativas que manejan tanto los alimentos como las vías de comunicación o la banca.
Este manejo económico de hoy ¿no son los mismos de hace 200 o 500 años? Claro, ahora no es la corona española la que rige, es el sistema corporativo que, cosa curiosa, a través de los mismos españoles, manejan la economía de nuestro país con el mismo método de finales del Siglo XVII cuando se afianzó el sistema de saqueo español.
¿Acaso transformamos nuestra estructura idiomática? Na. Seguimos culturizados bajo un lenguaje llamado español que nos educa a pensar tal como lo dicta esa esencia que nos enoja cuando escriben mejicanos en vez de utilizar la x que simboliza nuestra identidad mestiza.
La iglesia católica que llegó junto a la peste y los guzmanes españoles a “conquistar indios” ¿ha disminuido su influencia y poder a la fecha? ¿Ha cambiado su histórico proceder de ser aliado de los poderosos? Na. Seguimos teniendo una religión politizada para que nada cambie o se transforme.
¿Las llamadas transformaciones anteriores han eliminado el clasismo o el racismo en México? Podemos afirmar que no solo no se eliminaron en la cultura, sino que se intensificaron. Solo hay que echar un vistazo a la harta colección de lecciones de clasismo que educan las ilustres telenovelas producidas durante la segunda mitad del Siglo XX por esos mismos empresarios corporativos que manejan la comunicación social del país.
¿Entonces que es Transformar?
Quizá entonces tenemos que ser más puntuales en saber qué tipo de transformación estamos hablando a la hora de referirnos a la 4T. O talvez, diferenciar mejor que los grandes movimientos sociales acontecidos en nuestro país a raíz de la liberación de España en 1810 han sido solo eso, movimientos sociales, pero no hablemos de transformación.
Para esto pondremos en claro lo que es transformación y por qué no se puede llamar transformación a los movimientos sociales durante el México post-1810.
Transformación es un palabra latina que tiene tres componentes, el primero es el prefijo trans que tiene significado de más >allá de<, >a través< o >de un lado a otro<; formãre, cuyo significado es >figura< o >forma< y; el subfijo tion que significa >efecto, acción<.
Cambio de figura o una forma que cambia de una a otra.
Seguimos con el mismo patrón de vida que no nos permite observar transformación alguna.
1T, el exterminio, saqueo y cambio de vida
En fin, con lo descrito, podemos afirmar que no estamos en la 4T de nuestro país, estamos ante una posibilidad de reivindicar nuestra historia de yugo y maltrato cuando se transformó este país por medio de la aniquilación y exterminio de personas y pueblos enteros.
Millones de muertes causadas por la pobreza y la enfermedad de un país europeo que solo el oro robado podía salvarles y aliviarles.
La transformación de la vida cotidiana de millones de personas de un vasto territorio llevó menos de 100 años, digamos que en 50 años, en estas tierras ya no hubiera altares autóctonos de veneración a su creencia; la vestimenta empezó a cambiar entre la población; llegaron cultivos intensivos de trigo o caña, la forma de hacer agricultura cambió radicalmente; la extracción masiva de metales se expandió por doquier; llegaron animales raros como caballos, vacas, gallinas, y tantas otras cosas que vinieron a, verdaderamente, transformar la vida de este país.
Esa fue la primera transformación de México, no imparta si le llamaron Nueva España, Nueva Galicia o Nueva Vizcaya, la realidad fue otra al imponer la vida y pensamiento europeo desde el exterminio y saqueo. Desde entonces no ha habido otra.
4T no, sí la 2T
López Obrador solicitó al actual rey de España que se disculpara con el pueblo mexicano por las matanzas, exterminios, maltratos y atropellos que hicieron sus ancestros con la gente autóctona de estas tierras, solicitud que no solo no fue contestada por el rey, sino que propició una mofa y denostación a tal atrevimiento.
El presidente de México pensó que corría inteligencia en los actuales gobernantes de ese país europeo, pero constató que siguen siendo el mismo Nuño de Guzmán -que llegó junta a Cortés a invadir a México- que fundó la Nueva Galicia. No hubo ingenuidad de parte de López Obrador sino astucia de abrir la historia y la reflexión.
Se entiende la posición de la 4T impulsada por López Obrador y, si lo dejamos en la superficialidad, entonces aceptamos la llamada Cuarta Transformación, pero si no hubo respuesta a una generosa oferta de enmendar lo roto con una sola disculpa pública, entonces, el siguiente paso, es buscar en lo profundo, en las raíces.
Indígenas e hij@s de la chingada juntos
Las raíces están ahí y en cualquier momento de nuestra historia saldrá algo como una inmensa y brillante manifestación. Hablemos entonces de la 2T, la Segunda Transformación de México, donde se reivindique a los sobrevivientes indígenas del Norte, el Centro y el Sur, junto a los millones de mestizos que salieron de aquella chingada y maltratada madre que los españoles abusaron y humillaron.
Somos millones y millones hij@s de la chingada queriendo borrar el sufrimiento y dolor del pasado para transformarlo en una virtud que convierta a esta nueva raza humana en mensajera del bien de la humanidad, que propague el amor y la solidaridad como poderosas herramientas del futuro.
Vicente Riva Palacio narra su visión sobre lo que Hernán Cortés veía y promovía sobre la mestización de estas tierras, impulsando la unión entre español e indígena que con los años iba a ser una raza poderosa.
Y el mismo historiador reflexiona sobre esa visión cortesiana “…indicando la solución del problema social para amalgamar y asimilar las tendencias y los esfuerzos de todos los nacidos en Mexico, depende solo del cruzamiento y del acierto en la instrucción y en la educación pública, viniendo a probar que
México, después de conquistada su independencia, no es una nación tan poderosa como debería de serlo, eso depende no más de la enorme cantidad de energía y de fuerzas perdidas o inútiles por la falta de esos auxiliares sociales que aun no forman parte verdaderamente homogénea con el resto del pueblo” (Pag 914).*
¿Estamos hacia el camino de ser un pueblo más homogéneo para conseguir ser la nación poderosa?
Por ahí es.
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- México a través de los Siglos, segundo tomo Vicente Riva Palacio.








































































