Un reporte preliminar difundido por Global Research, basado en una publicación de The Focal Points, afirma que una cohorte observacional de pacientes con cáncer que recibió ivermectina y mebendazol registró señales de beneficio clínico a los seis meses de seguimiento.
El texto se apoya en un preprint alojado en Zenodo titulado Real-World Clinical Outcomes of Ivermectin and Mebendazole in Cancer Patients: Results from a Prospective Observational Cohort. De acuerdo con sus autores, el análisis incluyó a 197 pacientes, de los cuales 122 completaron un seguimiento estructurado, equivalente a una tasa de respuesta de 61.9%.
Los participantes recibieron cápsulas compuestas con 25 miligramos de ivermectina y 250 miligramos de mebendazol, con dosis individualizadas por proveedores médicos en Estados Unidos. El estudio describe que la mayoría tomó una o dos cápsulas al día, aunque algunos pacientes usaron esquemas distintos según su condición y tolerancia.
Según el reporte, a los seis meses 32.8% de los pacientes informó no tener evidencia detectable de enfermedad; 15.6% reportó regresión tumoral; 36.1% indicó estabilización de la enfermedad, y otro 15.6% reportó progresión. Con esos datos, los autores calcularon una tasa de beneficio clínico de 84.4%, entendida como la suma de desaparición, regresión o estabilización del cáncer.
La cohorte incluyó distintos tipos de cáncer, entre ellos próstata, mama, pulmón y colon. El artículo señala que 37.1% de los pacientes reportaba enfermedad en progresión al inicio, y que muchos habían recibido terapias convencionales como cirugía, quimioterapia o radiación. También se indicó que una parte continuó con tratamientos concurrentes durante el seguimiento.
En materia de seguridad, el reporte afirma que 25.4% de los participantes presentó efectos secundarios, principalmente leves, y que 93.6% de quienes los tuvieron continuó el tratamiento con ajustes menores.
Los propios autores reconocen que los resultados deben interpretarse como evidencia generadora de hipótesis, al tratarse de un estudio observacional con resultados reportados por pacientes y no de un ensayo clínico aleatorizado. Por ello, plantean la necesidad de realizar estudios controlados que validen los hallazgos, definan dosis y determinen si existe un efecto clínico atribuible al protocolo.
Fuente: Global Research / The Focal Points