Este viernes 8 de marzo multitud de mujeres llenaron las plazas de las ciudades más importantes del país. En 20 días el zócalo de la Ciudad de México se ha llenado en 3 ocasiones; primero fue la multitud de color rosa y blanco el pasado 18 de febrero con la llamada Marcha por la Democracia; luego, el 1 de marzo pasado, la plaza mayor del país se vistió de colores ginda con la apertura oficial de la campaña electoral de la candidata a la presidencia por el partido Morena y; hoy, el corazón de la ciudad se coloreó de lila y morado por la enorme cantidad de mujeres que salieron a las calles a manifestar su enojo y su disconformidad por las desigualdades a la que han sido históricamente arrojadas desde un sistema opresor esclavista que ha dominado el mundo en los últimos milenios.
Ha sorprendido la gran cantidad de féminas que abarrotaron las calles y plazas el día de hoy.

No confiamos en las candidaturas
Las mujeres que tomaron la palabra se manifestaron por la autonomía y la independencia de su lucha que «crece en la calle, en la colectiva, en el sindicato, en la casa, en la universidad, en la organización y en la articulación de nuestras luchas para combatir la desigualdad y opresión estructural, generada por este modelo económico capitalista, patriarcal, colonialista y heteronormado”.
En medio de la campaña electoral que busca renovar los poderes Ejecutivo y Legislativo en casi todo el país, las activistas se dijeron “escépticas, no confiamos en las candidaturas, ni en las que representan a la derecha extrema y a la oligarquía del país, pero tampoco en los proyectos barnizados de transformación que mantienen viejas estructuras políticas, militares y financieras”. Deslindándose así de ambas candidatas que buscan suceder al actual presidente.
La voces que se multiplicaron demandan mejores condiciones de equidad, la no violencia contra las mujeres, erradicación de las clases, la eliminación de las actitudes raciales y de género así como desaparecer las discriminación y todas las formas de opresión.
Violencia y vandalismo, la cara oculta
Como en otras ocasiones también hubo desmanes, vidrios rotos, pintas y vandalismo. Mientras que el resto de mujeres gritaban consignas a cielo abierto, con las venas del cuello a reventar pero sin máscaras, otras más encapuchadas y armadas con marros y punzones hacían violencia.